jueves, noviembre 03, 2016

TRES AUTORES PARA UN FINAL


¿Y ahora quién nos reescribe la vida? 

Siempre son tres, uno tras otro yéndose al jardín de los cerezos… Rivano, Radrigán y Wolff, hombres chilenos de la letra viva, que hemos tenido la suerte de tenerlos y de montar sus obras en Iquique y de recorrer con ellos este Baquedano entre medio hecho o deshecho... calles que a estos grandes dramaturgos llamó la atención y motivó la pregunta.

Hace días a Rivano lo recordamos con sus tangos y boleros, a Radrigán con una tertulia entusiasmada de jóvenes actores y hoy a Egon Wolff con Los Invasores, La Niña Madre,  Álamos en la azotea  y La Recomendación montadas por compañías locales (Torres, Vera-Pinto, Jorquera) dentro de cuatro décadas. 

Son tres grandes clásicos del teatro nacional chileno que este año irrumpen los textos, cambian las luces, los  movimientos, de este Chile que se refleja en sus tintas,  en sus personajes, en sus historias que bien merecen ser los rostros y los temas de festivales, homenajes,  salas y montajes.

Aun cuando Iquique está a kilómetros de la capital, no por eso fuimos privados de tener a los maestros del teatro nacional en nuestra escena local. Los recordaremos siempre por tener la humildad de los grandes y la sinceridad sin antifaz.

No todos los días se mueren los dramaturgos y cuando lo hacen, lo traman en trilogía como corolario para un drama inconcluso…  Adiós Egon Wolff.






sábado, septiembre 17, 2016

¿DÓNDE ESTARÁ RIVANO?



No puedo dejar de manifestar mi pesar por el fallecimiento de quién para los teatristas iquiqueños fuera nuestra gran inspiración. Luis “Paco” Rivano llegó a nuestra vidas hace muchos años (37), con la obra “Te llamabas Rosicler” en el año 1979 y de ahí, desde el Teatro TIUN y luego TENOR siempre lo tuvimos presente,  ya sea en los estrenos de sus obras o acompañándonos en otras ciudades donde nuestra agrupación teatral iquiqueña se presentarán sus obras.

Era nuestro padrino, nuestro amigo y nuestro hincha.  Decía  “los montajes de ustedes cabros son mucho mejores que de los profesionales de Santiago, los personajes tienen vida y cuerpo ” y le creímos.   Así nos fuimos embebiendo de él mediante sus boleros y tangos, con sus personajes populares, de baja alcurnia, del “bajo mundo” como se dice; el Rucio, el gasfíter, la Jeannette, el matarife, la Rosicler entre otros más. 

Grande fue su emoción y agradecimiento cuando se le incluyó en los libros sobre la historia del Teatro del Norte y cuando se le invitó al “Conversatorio con los Maestros del Teatro”, porque él se sentía en algo desplazado por los grandes directores, por la crítica especializada y las compañías de renombre. Acá en Iquique, los teatristas de los 80-90 lo supimos querer, lo respetamos y aprendimos que el alma de los personajes estaba y afloraba desde su contexto social, sin filtro, ni censura, si se es roto, se habla como roto,  si es puta ese es su oficio, su profesión, su medio de subsistencia, habla y se mueve como tal. Todo  tan válido como en la época de Shakespeare, quien también develaba su entorno social con sus escritos.


No nos preguntaremos dónde estará Rivano. Lo sabemos que no será ni cielo, ni infierno, porque para él estos constructos sociales valían muy poco.  Estimado Paco nosotros si sabemos que desde ayer ya estas con los grandes del Teatro Chileno y desde siempre en un lugar muy especial con los teatristas iquiqueños. ¡¡Mierda, mierda, mierda!!

miércoles, junio 15, 2016

LO QUE EL ALMA HACE...


Texto correspondiente a la presentación del libro Trilogía Dramática.


Por Cecilia Sánchez Henríquez
Profesora y actriz iquiqueña


Al comenzar a leer el libro comprendí la razón que  hace mucho si entendía, pero de la cual no lograba descubrir ese sentido profundo de la decisión…  ¿Cuál decisión, se preguntarán Uds.?   Antes de meterme de lleno a explicarlo, debo compartir con ustedes algunas curiosidades, coincidencias y/o alcances de esta reseña. 

Bien.   Conozco a Guillermo Ward hace varios años, más bien hace varias décadas,  de hecho  fue mi profesor por algún tiempo. Claro que su cabellera entonces era algo más profusa, pero  su forma de hablar, su manera única de conversar y la pasión que pone en cada palabra no han cambiado. A pesar de los años su figura quijotesca,  mezclada con lo novelesco, lo dramático, lo teatral sigue intacta.  

El no sabe esto. No sabe que su presencia por el aula en la que yo aprendía y el habernos cruzado en ese tiempo por la vida,  marcó mis  recuerdos para siempre. Esto es un paréntesis. Pero  la caprichosa vida, que bien de esto  saben los astros, la Virgencita del Carmen, los desiertos imaginarios o quizás el mismísimo Supay, nunca me hizo imaginar que casi cuatro décadas después, tendría el privilegio de leer en primicia su onceavo libro “Trilogía Dramática” y luego comentar lo que tan acertadamente ha convertido en historias; las leyendas y realidades de nuestro norte salitrero y fantasmal. Así no dejo de pensar y preguntarme mientras escribo, “¿Algo habrán tenido que ver aquellos mágicos relatos, con qué mi primer encuentro con Guillermo haya  sido en la histórica Escuela Santa María,  que entonces tenía por nombre Escuela N° 9 de Niñas?”… pero bueno, no me quiero desviar del tema con que comencé.  

Estaba hablando de la decisión de Guillermo… sucede que en algún tiempo lejano o cercano como queramos llamarlo (en Iquique suele suceder que los tiempos se mezclan, aparecen,  desaparecen o se confunden con la camanchaca, por eso, es que nunca podemos establecernos únicamente en el presente)  en ese tiempo impreciso, mi  madre y mi padre solían asistir  los domingos a ver las obras de teatro del TIUN o TENOR, siendo entusiastas admiradores de aquellos actores y actrices locales.  Fue en una de aquellas conversaciones relacionadas con la puesta en escena de una de aquellas obras, “La Nona” creo que fue, qué escuche a mi madre decir:   ¿Por qué ese actor tan creativo, no se irá a Santiago? Se refería a Ward.

Comprendí perfectamente  lo que mi madre quería decir, era que en Iquique ciudad pequeña nunca llegaría a ser famoso, ni menos a ganar dinero. 

Muchos años después, cuando la confianza se hizo cómplice, le pregunté: ¿Por qué decidiste quedarte en Iquique y no irte a la gran capital donde seguro te esperaba mucha fama y también dinero, pero, no sé si esto último tanto como fama? Entonces me respondió, “Porque yo quiero hacer cosas en mi ciudad".   No sé cuántos años han pasado de aquella respuesta, hoy al estar escribiendo en estos momentos acerca de su libro, de  la  Dramaturgia Tarapaqueña, finalmente  comprendo y valoro lo que me quiso decir. 

1.- Historias Pampinas.

La puesta en escena de la obra “Cartas de la Pampa”, son las cartas  de los sin rostros, donde  el diálogo y la teatralización -con solo tres cartas- nos cuentan acerca del entorno salitrero, su vida cotidiana, sus amores. Esta comunicación epistolar nos hace viajar a las oficinas Constancia, Serena, Santa Rosa y nos permite conocer y oler en la escritura de estas misivas el trabajo relacionado con la extracción del salitre, la Filarmónica, el biógrafo y sus pianistas, las soledades de la pampa, la explotación de nuestros compatriotas en manos de patrones extranjeros, la búsqueda tan común de ir de una oficina a otra por  un mayor bienestar económico, y también, como no,  la presencia de Don Willy Zegarra…

Quienes escribieron estas cartas, como nos señala el texto, adquieren roles protagónicos a pesar de no conocer sus rostros y dejan de ser “la gente poco importante”. “Cartas de la Pampa” está inspirada en la investigación que realizara el sociólogo e historiador iquiqueño señor Sergio González Miranda (Premio Nacional de Historia 2014) otra persona que da motivos  para sentir el orgullo de haber nacido en esta tierra salina, bella  e histórica. 

2.- Carne de Cañón. 

Es también parte de nuestra iquiqueñez (Palabra inventada por el sociólogo iquiqueño señor Bernardo Guerrero) acrecentar la cantidad de los habitantes de nuestro puerto atrayendo  a los extranjeros a buscar mejores condiciones de vida. Así lo hicieron los chinos, los yugoslavos de la época, los italianos y luego con la llegada de la Zona Franca un sinfín de habitantes de otras latitudes.  Pero, no siempre hemos sido los mejores anfitriones. Así lo señala también en el prólogo del libro don Ramón Núñez (Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales, año 2009) dejándonos claro que la canción de Chito Faró “Si vas para Chile” no es más que eso, una canción. 

Bien sabían esto Piedad, Gozosa y Socorro  los personajes de las tres mujeres inmigrantes de “Carne de Cañón”  -obra estrenada en la comuna de Alto Hospicio por  “La Pacha Teatro” con el nombre de “Sin-Con Suelo”, dirigida por la actriz Marisol Salgado-   cuyos trabajos, podríamos decir son los últimos en la escala de los oficios.  

En esta obra muchos nos vemos reflejados, en el cómo nos cuesta aceptar lo que no se nos parece y entonces… lo ignoramos, lo despreciamos y discriminamos cuando escuchamos a estos personajes en sus diálogos reflexivos, sus temores, sus penas, nostalgias y añoranzas por los hijos, por la familia, la tierra. El miedo a que la verdad se sepa.  Ahí comprendemos cuánto daño, cuánta violencia provoca en cada ser humano la xenofobia, la no aceptación del otro, el odio y el rencor revoloteando como el Supay,   abriéndose espacio en medio de las cofradías religiosas.

Cuando escuchamos a estos personajes, comprendemos que pese a nuestras diferencias hay otro ser humano, uno igual a nosotros, distinto  pero igual a nosotros.  

 3.-  Desiertos Imaginarios. 

Tan inmenso como el desierto mismo son nuestros desiertos imaginarios. Desiertos imaginarios que habitan en nuestro ser, el más oscuro, el más malvado: el de los espíritus atormentados gozosamente por el Supay, en palabras de Don Ramón Núñez.

Será por ello que cada año al ver florecer el rosal en nuestra pampa desierta nortina, sentimos el llamado urgente de ir a rezar, cantar y rogar a la Virgen, nuestra Chinita del Carmen, para que nos proteja, nos guíe, nos vuelva buenos. Que nos arranque el Supay que llevamos dentro.

En esta obra, Ward, nos hace comprender la ambigüedad humana, nuestro querer ser buenos cristianos. Hacer carne el mensaje cristiano en nuestro día a día, “Amar al prójimo como a uno mismo”.  Pero nuestra pobre condición humana nos lleva fácilmente a la bajeza del hombre y la mujer y en el mismo paisaje en donde bailamos, rogamos, rezamos y cantamos, afloran: la envidia, la indiferencia, la intolerancia, el engaño, las peleas y discusiones. Todos defectos y características propias  de la naturaleza humana. El autor nos hace reflexionar, nos muestra que somos seres imperfectos,  que estamos hechos en partes iguales, de los elementos del bien y del mal.  Por ello deseamos la perfección, por esto  rogamos a la virgencita cada 16 de julio. 

El  Supay, como lo señala don Sergio González,  es el conquistador, el mata indios, el miedo de los indígenas  -base de la construcción simbólica  de este personaje- a quien los indios obligados a bajar al socavón de las minas, terminaron encomendándose para autoprotegerse de los caprichos del cerro. 

Muchos concuerdan en que además,  el Supay actual, son todos aquellos extranjeros y chilenos que aman poco a la Pachamama y que vienen a destruir nuestra tierra nortina, arrancando de sus entrañas sus riquezas, perjudicando su mar o su naturaleza. 

Entonces no me queda más que repetir lo que señala en este libro el Premio Nacional de Historia (Sergio González Miranda),  “Felicitar  a Guillermo Ward, por este libro que recoge su obra teatral, por esa sensibilidad y capacidad de ver más allá de lo obvio o evidente y transformar lo que parece irrelevante o cotidiano en arte y mensaje. También por seguir esa tradición teatral que tuvo su auge en el ciclo salitrero. El teatro de calidad fue Arte y Revolución (Cultural). En el sentido que tuvo por objetivo no solo entretener sino cambiar la mentalidad de la época”.

Después de leer este libro,  después de escribir esta reseña, de recordar las puestas en escena de las obras de este dramaturgo regional, después de leer sus otros libros,  quiero testimoniar acerca de la decisión que tomaste querido Guillermo, acompañándolo con la frase de Gabriela Mistral,  que dice: Lo que el alma hace por su cuerpo, es lo que el artista  hace por su pueblo.”  

Gracias por quedarte en nuestra tierra amada, es un orgullo compartir los frutos de tus creaciones.  





sábado, octubre 10, 2015

MONCHO, EL CAPORAL




Lo conozco desde que él era un adolescente.  He registrado en mi memoria como se ha ido adentrando en el teatro poco a  poco, como nos seguía en el TIUN y TENOR en los montajes que dirigía su tío.    Pienso, quizás sin temor a equivocarme,  que así le fue picando el bichito, hasta que se armó su propio cuento en la Universidad junto a otros jóvenes, quienes luego fueron profesionales, políticos, teatristas, padres, quizás hoy ya sean hasta abuelos o abuelas.  Algunos se quedaron en la ciudad o emprendieron rumbos hacia otras geografías.    Pero quien se queda en Iquique se va impregnando de sus tradiciones  y  si desea seguir seriamente en el arte se tiene que ir  perfeccionando para ser respetado por sus pares.   Así ha sido el trascurrir de Ramón Jorquera por las artes escénicas: los zancos, los malabares, el  clown, el espacio mínimo, el cuentacuentos.  Incursionando  desde  lo social, lo pedagógico, lo corporal, lo terapéutico, hasta tener su título profesional de Licenciado en Actuación, sumándolo a su anterior carrera. 

Mas bien conocido como “Moncho”, este se fue bajando de los altos palos, dejando  la nariz roja para meterse de lleno en la reconstrucción de su identidad nortina con un monólogo  -hoy se llaman “unipersonales”-  que va armando la historia de un hombre cincuentón,  el hombre enraizado en la religiosidad popular, un caporal, donde la rutina del trabajo y su responsabilidad laboral no le permite cumplir con su rol social y peregrino de ser uno en ese universo que es “La Tirana”. 

El texto está bien urdido, muestra el estrés laboral de un profesional de los números, su vida familiar, su entorno que se va deteriorando por la rutina a la cual renuncia finalmente para dedicarse al arte.  No es una autobiografía pero pasa a serlo cuando se desnuda del personaje y se revela como el actor, rompiendo la magia teatral desplegando su propio mensaje existencial. 

Este fue un trabajo escrito por él, dirigido por un Director Teatral radicado en Argentina.  Para mi hizo falta una unidad estética para el soporte dramático, pero no me aburrí, cosa que siempre sucede cuando los unipersonales son largos,  monótonos y atemporales.  Va bien, mañana indudablemente será mejor.

sábado, agosto 08, 2015

HRVOJ: LA CAJA DE PANDORAS


Fue un norteamericano que su gran pasión era crear en miniatura poblados por donde pasaba el tren, se levantaba una carpa de circo, crecían las lechugas…  fascinada a las personas como su  creatividad daba realidad en pequeños formatos. Su vida la dedicó a ello, pendiente de que nada fallara,  que todo funcionara en este mundo mágico de maqueta.  No dormía pensando sobre que iba a pasar con todo aquello cuando el falleciera, quien iba a preocuparse de que el trencito anduviera, tocara la bocina, lanzara humo, las lechugas se abrieran, etc. etc. vivía pensando en el futuro de su legado, sin  disfrutar de su creación.  Falleció sin saber gozar sus pequeños mundos…”      En medio de la conversación Hrvoj me cuenta esta historia que leyó por ahí, mientras yo entusiasmado con esta Caja de Pandora que me abría,  de donde salían más y más aportes a la cultura local.   Ya sabemos los iquiqueños que entre otros aporte donó a la ciudad la Plaza Croata, preocupándose que las plantas estén protegidas, crezcan sanas y que los patitos estén impecables,  como de  la restauración, implementación y decoración  detallada del Club Croata, centro social  deteriorado por años. 


A este iquiqueño, al cual me refiero,  lo encuentro en una actividad cultural quien me comenta si leí el último ejemplar de la “Revista Iqueique” –van 4 ya-  donde sale un artículo sobre el Teatro Regional escrito por Iván Vera-Pinto, le digo que no se de esa revista,  me comenta que tiene una editorial “Pino Oregón” donde la editan.   Quedo de ir a conocer ese “localcito” al lado del Laboratorio Clinicum donde allí se venden.  Voy al atardecer,  no veo ningún localcito abierto, me bajo del auto, pienso “debe estar cerrado por la hora”, busco, solo  encuentro al lado del laboratorio una casona antigua restaurada, impecable, con una gran mampara con dos bellos vitrales, un pequeño letrero que dice “Centro Cultural Doña Vicenta”.  Debe ser acá, me pregunto. Leo más: Imprenta Osar, Editorial Pino Oregón y Radio Buen Gusto.   Nada de esto tenía conocimiento, a nadie le había escuchado comentar de aquello, toco el timbre, me abre la puerta el hijo Croata, agradecido de Iquique, Don Hrvoj Ostojic Peric, de apellidos muy reconocidos.


Fue enorme la bienvenida sorpresa, la casa estaba impecable, restaurada, de grandes y altos espacios con un salón para 60 personas para pequeños eventos, luego la gran sala donde una secretaria trabaja en la digitalización de los textos, una vitrina con las publicaciones de la Editorial, que rescata todo lo nuestro, historia y tradiciones en fina textura, imágenes y contenidos. Seguimos,   me abre una puerta de metal  de dos hojas donde aparece la imprenta, con dos modernísimas maquinas digitales, enormes, computarizadas donde se imprime limpio y pulcro con las ordenes de la secretaria.  Aquí no queda la visita, luego se pasa otro gran espacio donde se encuaderna, con tapas duras y de cualquier tamaño, continuamos por la gran casa a otra pieza donde los libros se cosen, única maquina en la ciudad, todo limpio, ordenado mientras yo maravillado por la existencia de esta opción en la ciudad.   Pasamos a su oficina en la entrada de la casa,  ambientada de época salitrera con mapas únicos del antiguo Iquique, me muestra las futuras publicaciones.  Continuamos en la conversación contándome de su radio digital que se trasmite ahora por internet, “Radiobuengusto.cl”  yo ya estaba en éxtasis al ver todo bien hecho, como deben hacerse las cosas, sin mezquindades  y ver sobre todo como él gozaba de que me maravillara por sus aportes.  Me cuenta que también  hace entrevistas en la radio… pregunto incrédulo ¿y cómo?  tengo un estudio” me responde, vamos a verlo. Otra sala como la mejor habilitación de radio de la ciudad, con los equipos más modernos, locutario, antiruido, etc. explicándome que para Iquique no hay frecuencia abierta, pero que compró una frecuencia en Pica para pronto trasmitir buen gusto por toda la pampa.


Iniciativas privadas de esta envergadura hay que darlas a conocer.  Con  su humildad filantrópica a Hrvoj la pachamama  le dará mucha vida para disfrutar del gozo terreno, “lo que pase después me da lo mismo, si voy a estar muerto”,  me respondió.
 




miércoles, julio 22, 2015

UN ADIÓS A UN HOMBRE BUENO



Impactado he quedado con el fallecimiento del arqueólogo y Director del Museo Regional de Iquique, don Francisco Téllez Cancino, antofagastino, quien se nos fue como se van los hombres buenos, sin avisar, de pronto, dejando las puertas abiertas y a su familia -de la cual estaba muy orgulloso-  desconsolada.

Aun cuando Pancho no era iquiqueño nos conocía a todos, conversaba con todos, en su espacio, el Museo de calle Baquedano.  Era reacio a la parafernalia de los eventos públicos o protocolares quizás por eso no reconocido por  la farándula  iquiqueña.   Con su libretita de apuntes, su ayuda memoria para no olvidar nada: “la memoria es frágil” decía, anotaba nombres, circunstancias y personajes que le visitaban diariamente.

Con su imagen bonachona, de hombre bueno y sabio,  siempre estaba dispuesto a escuchar y comprometerse con diferentes proyectos e iniciativas culturales en beneficio del patrimonio nortino, creía que el mundo podía cambiar, que las cosas serían mejores y que el ser humano cuidaría su entorno.

Los que lo conocimos estamos muy  tristes, como niños a quienes le dicen de pronto que el “viejito pascuero” ya no existe, que se fue para no regresar jamás.   Adiós Francisco, como tu van quedando pocos…

sábado, junio 27, 2015

El Oráculo de Jorquera o mi Tragedia Griega

En la foto: Luis Pippo Guzman, Ana Marambio, Guillermo Ward, Juan Aguilar, Guillermo Jorquera, Rosa María Pozo, Luis Aguirre y Ricardo Herrera.



Nos juntamos teatristas antiguos del TIUN-TENOR, amistades, familiares  y personas del  mundo de la cultura relacionados con Guillermo Jorquera, ex Director Teatral de la Agrupación TIUN-TENOR (1973-2005) para el lanzamiento del libro “Teatroencanto” que contiene sus memorias, su autobiografía y la historia desde el prisma personal y emotivo de quien dirigió esta Agrupación Teatral  por más de treinta años.  Con logros y reconocimiento regional y nacional el va encadenando sus recuerdos con canciones, letras de boleros, tangos, temas de sus montajes y los que sonaron en su vida, para dar cuerpo a este encanto que ha sido el teatro, con el canto de su hija y de su nieta en vivo para darle mayor realce al evento. 

Un libro que para nacer debió sufrir los avatares de la paradoja de la postulación a los Fondos Públicos  del FNDR -que él mismo lideró cuando trabajó en el GORE- quienes  ni siquiera pensaron que era  parte de nuestra historia regional, de nuestro patrimonio cultural y lo tuvo que publicar a puro “punche”. Pero como buen teatrista, la puesta en escena debía ser profesional y de calidad, con tapa dura para proteger las 234 páginas de este arte sutil y efímero que nadie podrá  hacer desaparecer o doblar como cualquier papel en el bolsillo. 

Con un estilo que recuerda a Hernán Rivera Letelier parte su autobiografía. Interesante, llena de pampa y de personajes que lo fueron marcando, como el “Guatón Simón”, sus carabineros, la Escuela Agrícola, el Teatro de la Chile y nosotros, que tal como el define a su ex Escuela Primaria N° 3, la Universidad del Morro, nosotros nos referimos a él como la “Escuela Jorquera”.

Estábamos todos ese día en el Palacio Astoreca, hasta el conocido actor y personaje del ex Telenorte, “Pippo”, Luis Guzmán y en las hojas del libro todos quienes ya nos acompañan en este “Longino” de la vida,  pero  presentes en todos los discursos que Guillermo Jorquera les ha escrito y leído para sus despedidas.    Pero cual “pitoniso” que  lee los oráculos, nuestra suerte está echada, a la cual no podemos escapar como en las tragedias griegas, aún cuando busquemos como engañar el destino,  este es uno y está marcado por los dioses. Eso significa que como teatristas no podemos “quitarle el potito a la jeringa”, debemos continuar en la senda que él nos marcó, donde tiene grandes esperanzas que se reflejan en cada subtexto, en cada artículo de su libro y es mi Tragedia Griega con la cual cargaré.

Felicidades Jorquera, nos marcaste para siempre como a esos pequeños alumnos de la Escuela Agrícola  de Lo Espejo, quienes ahora con casi 60 años de edad vinieron también a estar presente contigo.  Hay que comprar el libro, el financiamiento salió del propio bolsillo del escritor.