miércoles, febrero 01, 2017

EL ACTIVISMO CULTURAL



Quizás el activismo en el área cultural no tenga un reconocimiento notorio en nuestra sociedad, menos en nuestra región, definiendo el concepto de “activismo[1] o militancia  como la dedicación intensa a una dada línea de acción en la vida pública, ya sea en el campo social, político o religioso. También se entiende por activismo la estimación primordial de la acción, en contraposición al quietismo”.  Vale esta definición para centrar el artículo presente y reconocer que el activismo efectivamente no tiene su campo de acción en la cultura, por ende, será un término nuevo para nosotros.

Sin embargo a nivel de ciudad lo que más se manifiesta es el quietismo (Antónimo que no vale definir conceptualmente), donde las acciones culturales marchan al ritmo que impone la burocracia, que surgen o se concretan en los segundos tiempos, con una prioridad lejana confabulada con el olvido, hasta llegar al acostumbramiento.   Así la restauración del  Teatro Municipal se toma su tiempo (10 años), el edificio incendiado de la ex Aduana lo suyo (2 años),  sobre la Orquesta Regional,  por lo mismo, nadie se hace cargo… un sigue y suma de acciones tardías en el calendario cultural, artístico, patrimonial, turísticos e histórico en nuestra ciudad.  Debemos recordar que el año 2001 fue Iquique declarado por un organismo internacional Capital Americana de la Cultura, que posee ruinas salitreras que son Patrimonio de la Humanidad reconocidas por la Unesco, que somos la segunda ciudad de Chile más visitada turísticamente, que tenemos unos de los geoglifos  más grande de América, dañados por rallys[2] y por concejales enamorados[3], tres Premios Nacionales, o sea tenemos capital material e intangible de sobra, lo que falta es gestión oportuna, comprometida con nuestra identidad por sobre los recursos económicos y líderes de buena fe.

Aun así en este Iquique a medio terminar han surgido personas y/o personajes -hayan o no tenido un cargo institucional-  destacándose por sus  iniciativas,  su dedicación intensa en la línea cultural. Por ese aporte al patrimonio social y público en pro del arte han sido reconocidos como importantes agentes activadores, algunos nombres que destaco: Jorge Iturra[4], Carmen González, Hrvoj Ostoic[5] que con sus  macro visiones han unido voluntades, personalidades y pensamientos por el bien común,  donde la cultura y el arte han sido propicios para el cambio social y humano que todos necesitamos para ser más inclusivos, diferentes y mejores.  Recuerdo también el surgimiento de un activismo más intenso en el medio cultural de Ninoska Peñaranda[6] que luego fue mutando a lo diregencial comunitario, pero que estuvo muy presente durante unos 3 o 4 años en toda acción artística-cultural de no hace poco.

Hoy en menos de un año (2016) surge la imagen, la presencia de un gran señor, que por su contextura física no pasa inadvertido, está en todos los eventos culturales. Su hiperactividad lo hace notorio, saluda a las autoridades, saluda a los artista, va a los medios de comunicación, a las radios, a los canales de televisión, se hace presente en la reuniones de los CORE, una y otra vez.   Siendo reconocido días atrás con un Diploma por el Consejo Regional de la Cultura y las Artes de Tarapacá como “Presidente del Fans Club de la Orquesta Regional”, título que se auto otorgó ya que siempre estaba presente, preocupado por su continuidad y su financiamiento, pero nadie sabía quién era. Me refiero a Jorge Neira Hernández[7], quien fue adquiriendo cuerpo y voz, dejando de ser el esposo de Ana María Tiemann (ex Seremi de Gobierno) para ser reconocido por su propio yo, aceptado por los artistas y gestores culturales locales. Aprendió a deslumbrarse con lo que se hace y se ha hecho en el arte y cultura tarapaqueña, a leer sus publicaciones, a reconocer las trayectorias, ir a los lanzamientos de libros, a las exposiciones, a los recitales, a conciertos, a obras de teatro, estar ahí siempre en el momento preciso.  Revalorar, congratular, reconocer el bien cultural, dar la mano, agradecer, rescatar la masa crítica iquiqueña subyugada, quieta… hasta qué,  poco a poco con conocimiento de causa, estudios, consejos, asesorías y participación democrática constituir la Corporación Cultural de Iquique[8].  No es el Presidente, es simplemente uno más del grupo. “Esta es una organización de los artistas” lo ha dicho muchas veces (Gonzalo Calle, Laura Díaz,  Abraham Sanhueza, Paulino Astudillo, Iván Vera-Pinto y muchos más la conforman como también  abogados, médicos, ingenieros, periodistas, etc.). También ha dicho que él solo será “el activista cultural”, que estará siempre presente, insistiendo donde las autoridades, donde los gestores culturales, los productores, los medios.   Será la pulga en la oreja contra el quietismo.  Lo que más rescato de Jorge Neira es una compleja frase que lo retrata hoy -como psicólogo creo en el cambio del ser humano- “he conocido un mundo que desconocía, he cambiado mucho como persona,  he aprendido a ver con otros ojos, a ser menos mezquino. Mi hija[9] me ha hecho cambiar”.





[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Activismo
[2] http://www.explora.cl/428-articulos-de-ciencia/articulos-otras-humanidades-y-ciencias-sociales-1/4628-la-otra-huella-del-dakar-el-dano-a-sitios-arqueologicos-es-irreparable
[3] http://www.lanacion.cl/noticias/pais/nacional/bienes-nacionales-no-descarta-acciones-legales-por-rayado-a-los-pies-de-geoglifo/2015-08-19/184657.html
[4] http://www.tarapacaenelmundo.cl/index.php/identidad/personajes/316-jorge-iturra-pena
[5] http://florde1dia.blogspot.cl/2015/08/hrvoj-la-caja-de-pandoras.html
[6]http://elecciones-municipales.cl/biografia_de_ninoska_penaranda_tapia_candidata_concejal_iquique-a402445
[7] https://www.facebook.com/jorge.neirahernandez.7?fref=ts
[8] https://www.facebook.com/Corporaci%C3%B3n-Cultural-Iquique-212460939213123/?fref=ts
[9] https://cabrateatrera.wordpress.com/blog/

jueves, enero 12, 2017

A 60 años de la Preparatoria en la Santa María de Iquique

Año 1959, Curso 3° Año A, Escuela Domingo Santa María, Iquique-Chile

Año 1962, curso 6° Año A, Escuela Domingo Santa María, Iquique-Chile


No existía la televisión. Teléfono solo tenían algunas empresas y las personas con muy buena situación económica. Recién se estaban usando los refrigeradores y cuando se compraba en las “Fuentes de Sodas” alguna bebida, las heladas valían más caras porque se gastaba en electricidad. 

Las escuelas eran importantes, escasas y distribuidas geográficamente -por la cantidad de población que tenía Iquique en ese tiempo-  por ende,  los niños que vivían en el Centro de la ciudad asistían a la Escuela N° 1 de Hombres “Domingo Santa María”, esa gran mole de cemento que compartía con la Escuela N° 9 de Mujeres. La educación pública gratuita estaba separada por sexos.  Las veladas, las revistas de gimnasia y las exposiciones de fin de año eran los grandes eventos sociales, donde asistía toda la familia y los vecinos del sector a presenciar el trabajo anual de los alumnos.

Hace 60 años atrás, cuando la edad de ingreso a Primer Año de Preparatoria (hoy Básica), era a los 7 años, ese curso,  el 1° A del año 1957 lo tomó el profesor Mario Puch quien continuó con ese mismo grupo hasta el término de la Preparatoria -seis años después- el 6° A, año 1962,  para luego continuar los alumnos estudios en el Liceo de Hombres, desde  1° a 6° Humanidades (Educación Media).

Otra época, otra perspectiva de la educación.  Profesores egresados de las Escuelas Normales que se formaban como docentes desde muy jóvenes, aprendiendo todo de la vida: las artes, humanidades, literatura, matemáticas, etc.,  que con gran pasión entregaban a sus niños provenientes de todo nivel social, no había discriminación por situación económica, ricos y pobres estudiaban juntos.  No existía el Play, el Wii, los PC, ni las pilas, los juguetes eran manuales, las bolitas, el trompo, los volantines. Había tiempo para leer libros e historietas (Cómic) que se arrendaban y cambiaban en el mercado. Los alumnos no usaban uniformes, los profesores siempre con terno y corbata y las profesoras con vestidos, jamás en pantalones… a los alumnos se les castigaba con varillas por porrones y mala conducta, “la letra con sangre entra”.  De esa sociedad, de solo 6 décadas atrás pareciera ser la prehistoria de la modernidad. 

La televisión lo cambió todo,  apareciendo en Iquique el año 1962 con el Mundial de Futbol que se hizo en Chile, luego en los ochenta la computación nos intervino la vida,  hoy los celulares nos modifican la morfología con ojos y dedos pegados, que lo pueden, lo hacen y lo concentran todo conectándonos instantáneamente  con el mundo.

Utilizando la tecnología y las redes sociales, ese grupo de niños de la mitad del siglo pasado desea volver a encontrarse y reencontrarse para nuevamente conocerse. Padres, abuelos y bisabuelos, quizás muchos fallecidos, otros con muchas experiencias de vida desde los distintos ámbitos de desempeño. Con esta junta se desea saludar a su profesor de 88 años Mario Puch, recordar cómo eran cuando niños, dónde la vida marcó sus destinos, cuándo les indicó el camino y cómo se fueron construyendo como seres humanos. La reconstitución de la escena, el proceso, la antropología cultural.

A todos quienes se reconocen en la histórica foto -que todos los años se sacaban los cursos con su profesor-  se les invita a contactarse con los organizadores del evento “A 60 años de la Preparatoria en la Santa María de Iquique” en Facebook.





jueves, diciembre 22, 2016

CIRCO OCÉANO,con nombre propio...




Por Guillermo Ward
Dramaturgo, Psicólogo, Magister en R.R.H.H.
Miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes

Cuando nos referirnos a un circo para identificarlo lo llamamos por su nombre: Circo Tihany, Circo Le Soleil, Circo Águilas Humanas… con el Circo Océano su nombre se mezcla con el inmenso mar, con trapecistas, payasos y domadores. Nombre metafórico pero real, con trascendencia desconocida en la historia de la Matanza de la Escuela Santa  María de Iquique. En 1907, cerca, en una esquina de la escuela,  se encontraba este circo que fue testigo de lo sucedido, que cobijó a los obreros pampinos heridos por la metralla. Artistas circenses solidarios que por las circunstancias de la vida se encontraban en el lugar de tan lamentables hechos.
   
Pero un circo, es un circo desde el tiempo de los romanos. Del Circo Océano existen las fotos testimoniales que corroboran su presencia, los historiadores lo recuerdan. Son los artistas de la Agrupación Circo En la Cuerda quienes lo traen a la memoria mediante el arte teatral, dándole el valor, la vida e importancia en este hecho político-social. Artistas que por ser parte del mundo de la entretención, generalmente son olvidados o relegados a un segundo plano “sin importancia”  en la historia oficial, pero que fueron testigos oculares teniendo mucho que decir desde lo humano.
 
Recordando… fue el año 2008 cuando la Compañía Circo En la cuerda lleva al redondel de una carpa por vez primera el montaje de Circo Océano, agrupándose varios artistas circenses en una deteriorada carpa y en precarias condiciones, fue en una esquina de Héroes de la Concepción con Diego Portales, era un sitio eriazo (Plaza Sodimac). Allí Francisco Cuevas y Ricardo Padilla (Kanatrán)  montaron esta simbiosis histórica de la Matanza con números circenses. Como públicos estábamos sentados en cajones diversos, con un escás de recursos que emocionaron, dándole un contexto precario a una masacre inhumana.  Ese febrero, hace 8 años atrás,  me motivé a escribir un artículo,  destacando el trabajo de poner en valor la memoria relacionada con la vida de los obreros de la pampa.  Hoy, 21 de diciembre de 2016 otra es la realidad, el montaje de Circo Océano es financiado y reconocido por un Fondart Nacional, con muchos recursos económicos, con capacitaciones y una dirección artística y musical de profesionales argentinos, invitados para el proceso y para que esta nueva puesta en escena fuera como siempre se quiso que fuera.   Se dio la ocasión, -la vida muchas veces nos da otra oportunidad- y el trabajo ha sido con un óptimo resultado.  Una carpa de buena calidad, bonita, “psicodélica” como le han puesto, buenas graderías, buen redondel, buenos aparatos y soportes. Hay una estética entre vintage y retro en la puesta en escena, vestuarios, elementos y personajes creíbles. Los números circenses son acordes a la época, la música crea la atmósfera que nos trasporta entre el ambiente nortino, los hechos sangrientos y la alegría del circo. Se percibe la investigación, la búsqueda, hay evidentemente una síntesis poética.

Cuevas y Padilla precursores de “En la cuerda”  y del Circo Escuela en Tarapacá han crecido enormemente, se han perfeccionado como artistas, personas y gestores culturales, lo que se refleja también en quienes lo secundan en el montaje, todos confluyendo a la armonía grupal. No hay diferencias. Los rostros involucrados en sus problemáticas, sus cuerpos  trabajados y atléticos comunican y sorprenden con acrobacias y destrezas, trasladándonos a los circos de antaño, donde importa más la preparación física, el ensayo rutinario antes que la tecnología faramallera del espectáculo del Siglo 21.

Circo Océano es un hecho artístico, social e histórico, que en esta nueva versión gracias al apoyo de fondos públicos concursable, se ha transformado en un espectáculo de exportación. 

Estoy seguro  que “Circo Océano” (En la Tranca) junto a “Coruña, la ira de los vientos” de Vera-Pinto, “La Carpa Azul” de Ward (Teatro Viola Fénix) y “Margarita, Remolino de la pampa" (Willy Zegarra) son parte de la comprometida y alineada dramaturgia tarapaqueña, que surge desde la tierra del mismo Norte para retratar su propia historia pampina. Serán distintos prismas,  distintos estilos, diferentes contextos y momentos, pero habiendo un objetivo común, “presencia para no olvidar nuestras raíces y haceres”.


Para el equipo de Circo Océano un mar de éxitos, invitándolos a continuar perfeccionándose siempre,  porque un artista no debe  llegar nunca a la cima, siempre existirá  un desafío superior por vencer.

lunes, diciembre 19, 2016

LA CARTA


Por Guillermo Ward
Psicólogo, Dramaturgo, Mg. R.R.H.H.
Miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes[1]

Hace años,  para ser más exacto 20 años atrás (1995) escribí una obra de teatro sobre la problemática de la droga en el  norte del país, “Barco a Venus”[2] en ella presenté a cuatro personajes, uno de ellos era un adolescente, abandonado por sus padres que le escribía una carta al Viejito Pascuero pidiéndole regalos y el reencuentro con su familia. En la obra, lo que sale en escena, es la respuesta del Viejito al niño, la carta que él le responde a Ignacio, a Nachito…

Por cosas de la vida una joven asistente social en estos días pre navideños iquiqueños se me acerca y me dice si puedo apadrinar una Carta de Navidad de algunos de los niños que ella tiene a su cargo dentro de una institución social.  Por supuesto que acepto y al azar sacó una de ellas.  Es de una niña, no sale su edad, pero calculó no más de nueve años. Lo que escribe en su carta  infantil primeramente es ayuda para reencontrarse con su hermanito y salud para su madre. Posteriormente cuenta que le agrada mucho la música, que le gustaría un aparato  para escuchar y también un set de maquillaje por que le gusta pintarse. La letra es de una niña ansiosa que cree en la navidad.   

Voy a Zofri, busco por todas partes hasta que  encuentro exactamente lo que quiere y en el color que le gusta, también el set de maquillajes. Armo su regalo, le llenó el MP4 con música que se les gusta a los niños de su edad (Reguetón) y los videos de “Soy Luna” (¿De dónde iba a bajar música y videos?) Le escribo una carta de respuesta como si fuera el verdadero Viejito Pascuero, diciéndole que lo más importante en esta fecha no son los regalos si no el amor y respeto hacia los demás, que si cumple con esto estará siempre con su hermano y su madre. En la rúbrica le pongo “Felicidades Nachita” (¿?). Reacciono, algo me pasa, mi memoria vuela,  retrocedo, vuelvo 20 años atrás…  es el mismo texto ficticio de la obra teatral, que ahora escribo de realidad, hasta coincide con el mismo nombre del niño. Un dejavú.

Entregó el regalo a la Asistente Social.  A los días me llega por wasap una foto de la niña, una hermosa niña muy alegre con su regalo en las manos. Y un texto escrito por su tutora: “Ella es Ignacia, saltaba de alegría. Te mandó una carta de vuelta. Muchas gracias.  Ella vive en la residencia XX (Omito su nombre por razones obvias) y no tiene a nadie. Se la trajeron del sur para comercio sexual y terminó en la Residencia, pero es una niña que pese a todo es muy feliz”.  Nuevamente me estremecí, ¿una niña de 9 años?.   Al otro día recibo su carta de respuesta “Viejito Pascuero te quiero decir muchas gracias por el regalito. Yo siempre he creído en ti y te agradezco el regalo. Gracias. Y te pido que ojala pase  la navidad con mi hermano. Gracias por todo Viejito Pascuero. Muchas gracias por el regalito, adiós. Ignacia.”

Cuántos serán los niños que esperan que uno de esos bulliciosos carros llegué hasta sus residencias, qué ese Viejito Pascuero, -aunque este medio sudado- bajé y le haga entrega de un regalito y no pase de largo.  

Las cartas y los carros pascueros  son tradiciones, que tienen mucha importancia para quienes están privados de la felicidad por causa de los mayores.   Son verdades absolutas, el viejito existe. ¡El viejito existe!.  Así terminaba también el texto de mi obra teatral de hace 20 años atrás. La ficción  es demasiado pequeña  frente a la cruda realidad.


[1] http://www.institutodechile.cl/bellasartes/web/
[2] Fondart Nacional, 1995. Actores: Cynthia Lineros, Senén Chávez, Siboney Lo y Harold Zapata. 

sábado, diciembre 17, 2016

OCULTOS TRAS EL PAPEL

Presentación del Libro
“Trece Noches de Risas y Lágrimas Rosa”de Irene Galiachis.


 Iquique 16 de diciembre 2016
Hotel Terrado Cavancha
 Ocultos detrás del papel


Por Guillermo Ward G.
Dramaturgo, Psicólogo, Mg. RRHH
Miembro Correspondiente
de la Academia Chilena de Bellas Artes






Como si fuera una aventura literaria poco a poco fui descubriendo detrás de las hojas de este libro a personajes ocultos que desconocía,  que los desconocía por ser de otra región, con otra realidad,  otra vida.  Acá me encontré con parte de la historia de la cultura Antofagastina, otra mirada, que la árida geografía nos fue separando. Fue entonces que para construir mi propia visión tuve que informarme recurriendo a sus vínculos y a mis redes quienes me comentaron de ellos mismos. 

Frente a este tema debo decir que desconocía a Irene Galiachis[1], a quien veo por primera vez en Iquique… hará unos 4 años atrás. Se acercó a mi oficina y me comentó sobre mi libro “El Truco, Imagen y alma del arte del transformismo[2]”, producto de un trabajo realizado junto al fotógrafo iquiqueño Carlos Carpio[3] y financiado por el Fondart año 2009. Conversamos  en ese momento del TRUCO y de las diferencias entre transformismo y travestismo, también del porqué hice este trabajo con los transformistas iquiqueños, que por su cercanía con el teatro me interesó mucho su estética, hay investigación y creación de personajes, por otra parte el interés de psicólogo  buscando  la relación entre identidad y homosexualidad.

Los transformistas como artistas fueron poco valorados aún en el 2009,  fue un arte underground, contrario a lo que es hoy, siendo protagonistas en la televisión, en eventos, espectáculos,  personajes de la farándula y de la vida social, reconocidos como artistas del doblaje, de la imitación, tan igual como un genial Kramer o como los actores de renombre Dustin Hoffman[4], Terence Stamp[5] o el joven ganador de un Oscar Eddie Redmayne[6].   Eso sí,  en este  2016  existe otra realidad: la Ley 20609, que establece medidas contra la discriminación, conocida como  la Ley Zamudio[7] y el AUC, Acuerdo de Unión Civil[8], que permite la unión civil también entre personas del mismo sexo.

El Truco visibilizó una disciplina artística oculta, que solo se representaba en tugurios, de trasnoche, para un público irrespetuoso y fumador, donde además el humo del cigarrillo aportaba  a la nebulosa atmosfera del carrete nortino.   Hoy se prohíbe fumar en lugares públicos[9] y en menos de ocho años la sociedad cambio bruscamente. 

Irene tímidamente me comenta de unos cuentos que ha escrito, sobre vivencias de travestis, de hombres que viven vestidos de mujer, que desean ser mujeres, que se inyectan silicona, se injertan prótesis mamarias, caderas, que modelan y rasuran sus cuerpos con hormonas, pero que no se operan, siguen con su aparato genital intactos, el placer y la emoción de una fuerza incontenible es más fuerte[10].  De esa conversación concluimos que ambos, los míos y los de ella, son personajes diferentes en nuestro universo literario… me pide consejos de cómo poder publicar, los canales y redes de apoyo existentes en Iquique, debido que ahora su vida, trabajo e interés se trasladó de Antofagasta a Alto Hospicio, su nueva residencia.

Así fue como la he conocido. Me ha seguido por todas partes, me busca aun cuando haya cambiado varias veces de espacio físico de mi trabajo, finalmente llega, me encuentra, viene con algún adelanto.   Sin decaer en su propósito, insiste, se conecta con iquiqueños y poco a poco ha ido construyendo redes. Creo que no le ha sido fácil.  Me cuenta de sus avances, hasta que un día me dice: “finalmente ya tengo el libro impreso en mi poder y quiero que me lo presentes”. Por supuesto acepto.  Llega el libro a mis manos,  un título con dos lecturas: sutil y agresivo,  que me desconcierta que me hace tomar postura sobre las temáticas de inclusión y no discriminación. Explico  esto por la sutileza de “Trece noches de risas y lágrimas rosa”, son emociones que afloran, alegrías y penas, por otro lado el subtítulo agresivo “Picardías de travestis rapiñas” que me invita a reflexionar sobre las pillerías, lo truhan y lo rapiña de un grupo de travestis, -no de todos, de algunos- que trabajan en el comercio sexual, en la prostitución, en los bajos fondos engañando, con una  “picardía de travestis rapiñas”.  Quiero dejar bien claro que son más quienes llevan una vida vestidos de mujer con dignidad, sin engaños, ni hurtos a mansalva, -son mujeres en cuerpos de hombres- que a veces sufren por su situación. Este libro solo nos muestra una realidad, la del prototipo, la llamativa, la del divertimento sexual por unos dólares más y a sus clientes, hombres que se relacionan con mujeres con penes auto engañando su propia homosexualidad.

Pero… las hojas del libro como un sombrero de mago me hacen visibilizar  personajes interesantes que van aflorando, así descubro al director teatral y académico antofagastino de la Universidad del Norte,  Luis Imerio Guardia (Meyo),  fallecido el año 1999,  quien gozaba de su propia sala de teatro, un espacio circular llamado “Teatro del Ancla[11]”,  que la propia Irene en su calidad de constructora civil readecuó. Un teatrista que ha sido olvidado por los propios teatristas de su zona, de bajo perfil. Razón supongo del por qué la autora y amiga incorpora  en este libro el currículo y los programas de los  montajes teatrales efectuados por él,  pues tuvo (Cito comentario publicado en el blog del Museo Andrés Sabela) “una importancia que el olvido interesado ha postergado, además que las persecuciones lo dejaron morir en la más amarga de las culpas de la sociedad antofagastina.[12]” Yo también lo desconocía,  costándome encontrar información y referencias dentro de los propios pares de las artes escénicas. Dice un artículo de El Mercurio de Antofagasta[13]: era lo que se denomina hoy un artista políticamente incorrecto, deslenguado y de pocos amigos. Porque era franco, directo, odiaba las lisonjas y creía en el poder del Arte para mejorar nuestra naturaleza. Hizo teatro cuando hacer teatro era peligroso, se atrevió a meter el dedo en la llaga cuando otros se hacían los desentendidos o miraban para el lado. Su pequeña Sala de Teatro ubicada en Prat y después en 14 de Febrero en Antofagasta cobijó talentos, dio obras dolorosas y necesarias, por sobre todo dignas en un instante en que esa dignidad podía ser contraproducente.”(El Mercurio de Antofagasta)

Así también aparece y descubro en este libro, como tratando de escabullirse, escondiéndose detrás de las hojas y no pudiendo hacerlo a Leonel Edmundo Zacarías García Garín o a  “Leo Champagne Cucú”, fallecido a la edad de 63 años el 2011.  Fue un conocido peluquero, estilista de la elite antofagastina, dueño del Salón de Belleza Leo, cultor del transformismo en sus pequeños grupos sociales,  en periodos que existía persecución por faltas a la moral y a las buenas costumbres, con reprimendas e incluso retenciones en la cárcel pública, sufriendo ultrajes, humillaciones y escarnio público. Otra época, otra realidad  como lo fue “El escándalo de la calle  Huanchaca[14], hecho registrado  por el periodista de la zona Pedro Arturo Zlatar y  llevado a escena por la directora teatral antofagastina Teresa Ramos[15].  Las fotografías del bello rostro juvenil de Leo junto a las femeninas caracterizaciones de su alter ego  Leo Champange, también son parte de este libro que recupera el patrimonio cultural intangible del travestismo regional.

Hay otro personajes que aflora en mi imaginario y que no puedo dejar que permanezca oculto entre las hojas, es una grande de la canción latinoamericana, María Grever[16] -fallecida en 1951 en Nueva York-,  fue una compositora mexicana de música de concierto, de música para películas, con más de 800 canciones populares, boleros en su mayoría, como “Muñequita Linda”, “Así”, “Júrame”, “Cuando vuelva a tu lado”,  cuyas letras de las canciones Irene Galiachis ha puesto como texto introductorio a cada cuento cuenteado.  En 1953, Libertad Lamarque interpretó el papel de la Grever en “Cuando me vaya[17], película biográfica dirigida por el cineasta chileno[18] Tito Davison[19], lo que significa la importancia que ha tenido esta compositora para la música internacional.  Razón por la cual los travestis de Grupo Némesis de Antofagasta a fines de los 90 realizan la tradicional Gala Travesti en homenaje a la compositora mexicana- ocasión donde el propio Luis Imerio Guardia como jurado del evento hace una alocución sobre ella al público reunido en la sala,  estando presente también allí nuestra Irene junto a sus demás amigos. Luis Imerio en ese oportunidad le regala al Grupo  Némesis su legado “un álbum, donde están compilados todos los Programas de las Obras que él ha venido realizando en su teatro circular, entre los años 1977-1990”[20] e invitaciones para que vayan a ver su último montaje con el que cierra la Sala del Ancla.

Por otra parte, siendo iquiqueño, no puedo dejar sin rescatar de esas hojas embaucadoras que “mezclan la soledad de travestis con la de muchos hombres mineros, personajes que se encuentran en sus precariedades y miserias”, como describe el libro el colega psicólogo Jaime Barrientos en una de las solapas de la portada,  al ilustrador Gerardo Segovia Rojas, iquiqueño, diseñador gráfico y docente  de trayectoria en esta disciplina, amante de la literatura, ganador de varios Fondart, quien con una sensibilidad especial ha dado vida, forma, imagen y color a la palabra y al texto escrito,  enriqueciendo cada cuento más allá de la caricatura y la síntesis,  poniendo emoción y sentimientos. Pienso que sus ilustraciones enriquecen los cuentos, siendo una muy buena amalgama interregional.

Para concluir debo decir que en nuestro país, a través de la  Política Nacional de la Lectura y el Libro,  como las estrategias relacionadas con el Plan Nacional de la Lectura del Ministerio de Educación[21], la DIBAM y del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes[22], se fomenta e incentiva a los niños y jóvenes a leer, no solo  para mejorar su comprensión lectora, si no también para conocer y descubrir nuevos universos, para desarrollar la creatividad y la imaginación.  Finalmente frente a la lectura de un libro es uno quien va creando por si sus propias realidades e interpretaciones, da vida a los personajes de ficción, biográficos o históricos  de acuerdo a sus experiencias, siendo el autor quien ofrece los contenidos, las herramientas, pero quien construye el universo con esos ingredientes,  es él que lee, decodifica y siente. Habrá tantas interpretaciones del mundo como tantos lectores del mismo texto. 

Para mí leer este libro fue un collage, donde fui juntando retazos de la memoria de la autora, de mis redes y de mí mismo.  Como un Hércules Poirot[23]  de Agatha Christie fui descubriendo en estas “Trece Noches de Risas y Lágrimas Rosa”, la vida, el territorio y el alma nortina.   Más allá de “Las picardías de los travestis rapiñas”,  ha sido un libro lleno de personajes ocultos, que para ser acorde con la temática, “querían salir del closet”. Muchas gracias.




[1] http://www.mercurioantofagasta.cl/prontus4_noticias/site/artic/20091124/pags/20091124000510.html
[3] http://galeriafotografica-cjcarpio.blogspot.cl/2009/03/draganizando-el-truco.html
[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Tootsie
[5] https://es.wikipedia.org/wiki/Las_aventuras_de_Priscilla,_reina_del_desierto
[6] http://www.sensacine.com/noticias/cine/noticia-18536641/
[7] https://es.wikipedia.org/wiki/Ley_Zamudio
[8] http://unioncivil.gob.cl/#/
[9] https://www.chileatiende.gob.cl/fichas/ver/18826
[10] http://www.mdzol.com/nota/511730-por-que-los-hombres-eligen-cada-vez-mas-relacionarse-con-travestis/
[11] http://www.mercurioantofagasta.cl/prontus4_noticias/site/artic/20081121/pags/20081121000519.html
[12] https://museosabella.blogspot.cl/2011/08/sala-ercilla.html
[13] http://www.mercurioantofagasta.cl/prontus4_noticias/site/artic/20081119/pags/20081119000513.html
[14] http://www.estrellaantofagasta.cl/prontus4_nots/site/artic/20080306/pags/20080306095003.html
[15] http://www.tnch.uchile.cl/2011/aniversario70/index2.php
[16] https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Grever
[17] http://www.filmaffinity.com/cl/film948702.html
[18] http://www.cinechile.cl/persona-2892
[19] http://www.filmaffinity.com/cl/search.php?stype=director&sn&stext=Tito%20Davison
[20] Galiachis, Irene. 2016. “Trece noches de risas y lágrimas rosa”, pág. 175, 186, 190.
[21] http://plandelectura.gob.cl/
[22]http://www.cultura.gob.cl/politica-del-libro/
[23] https://es.wikipedia.org/wiki/H%C3%A9rcules_Poirot

jueves, noviembre 03, 2016

TRES AUTORES PARA UN FINAL


¿Y ahora quién nos reescribe la vida? 

Siempre son tres, uno tras otro yéndose al jardín de los cerezos… Rivano, Radrigán y Wolff, hombres chilenos de la letra viva, que hemos tenido la suerte de tenerlos y de montar sus obras en Iquique y de recorrer con ellos este Baquedano entre medio hecho o deshecho... calles que a estos grandes dramaturgos llamó la atención y motivó la pregunta.

Hace días a Rivano lo recordamos con sus tangos y boleros, a Radrigán con una tertulia entusiasmada de jóvenes actores y hoy a Egon Wolff con Los Invasores, La Niña Madre,  Álamos en la azotea  y La Recomendación montadas por compañías locales (Torres, Vera-Pinto, Jorquera) dentro de cuatro décadas. 

Son tres grandes clásicos del teatro nacional chileno que este año irrumpen los textos, cambian las luces, los  movimientos, de este Chile que se refleja en sus tintas,  en sus personajes, en sus historias que bien merecen ser los rostros y los temas de festivales, homenajes,  salas y montajes.

Aun cuando Iquique está a kilómetros de la capital, no por eso fuimos privados de tener a los maestros del teatro nacional en nuestra escena local. Los recordaremos siempre por tener la humildad de los grandes y la sinceridad sin antifaz.

No todos los días se mueren los dramaturgos y cuando lo hacen, lo traman en trilogía como corolario para un drama inconcluso…  Adiós Egon Wolff.






sábado, septiembre 17, 2016

¿DÓNDE ESTARÁ RIVANO?



No puedo dejar de manifestar mi pesar por el fallecimiento de quién para los teatristas iquiqueños fuera nuestra gran inspiración. Luis “Paco” Rivano llegó a nuestra vidas hace muchos años (37), con la obra “Te llamabas Rosicler” en el año 1979 y de ahí, desde el Teatro TIUN y luego TENOR siempre lo tuvimos presente,  ya sea en los estrenos de sus obras o acompañándonos en otras ciudades donde nuestra agrupación teatral iquiqueña se presentarán sus obras.

Era nuestro padrino, nuestro amigo y nuestro hincha.  Decía  “los montajes de ustedes cabros son mucho mejores que de los profesionales de Santiago, los personajes tienen vida y cuerpo ” y le creímos.   Así nos fuimos embebiendo de él mediante sus boleros y tangos, con sus personajes populares, de baja alcurnia, del “bajo mundo” como se dice; el Rucio, el gasfíter, la Jeannette, el matarife, la Rosicler entre otros más. 

Grande fue su emoción y agradecimiento cuando se le incluyó en los libros sobre la historia del Teatro del Norte y cuando se le invitó al “Conversatorio con los Maestros del Teatro”, porque él se sentía en algo desplazado por los grandes directores, por la crítica especializada y las compañías de renombre. Acá en Iquique, los teatristas de los 80-90 lo supimos querer, lo respetamos y aprendimos que el alma de los personajes estaba y afloraba desde su contexto social, sin filtro, ni censura, si se es roto, se habla como roto,  si es puta ese es su oficio, su profesión, su medio de subsistencia, habla y se mueve como tal. Todo  tan válido como en la época de Shakespeare, quien también develaba su entorno social con sus escritos.


No nos preguntaremos dónde estará Rivano. Lo sabemos que no será ni cielo, ni infierno, porque para él estos constructos sociales valían muy poco.  Estimado Paco nosotros si sabemos que desde ayer ya estas con los grandes del Teatro Chileno y desde siempre en un lugar muy especial con los teatristas iquiqueños. ¡¡Mierda, mierda, mierda!!

miércoles, junio 15, 2016

LO QUE EL ALMA HACE...


Texto correspondiente a la presentación del libro Trilogía Dramática.


Por Cecilia Sánchez Henríquez
Profesora y actriz iquiqueña


Al comenzar a leer el libro comprendí la razón que  hace mucho si entendía, pero de la cual no lograba descubrir ese sentido profundo de la decisión…  ¿Cuál decisión, se preguntarán Uds.?   Antes de meterme de lleno a explicarlo, debo compartir con ustedes algunas curiosidades, coincidencias y/o alcances de esta reseña. 

Bien.   Conozco a Guillermo Ward hace varios años, más bien hace varias décadas,  de hecho  fue mi profesor por algún tiempo. Claro que su cabellera entonces era algo más profusa, pero  su forma de hablar, su manera única de conversar y la pasión que pone en cada palabra no han cambiado. A pesar de los años su figura quijotesca,  mezclada con lo novelesco, lo dramático, lo teatral sigue intacta.  

El no sabe esto. No sabe que su presencia por el aula en la que yo aprendía y el habernos cruzado en ese tiempo por la vida,  marcó mis  recuerdos para siempre. Esto es un paréntesis. Pero  la caprichosa vida, que bien de esto  saben los astros, la Virgencita del Carmen, los desiertos imaginarios o quizás el mismísimo Supay, nunca me hizo imaginar que casi cuatro décadas después, tendría el privilegio de leer en primicia su onceavo libro “Trilogía Dramática” y luego comentar lo que tan acertadamente ha convertido en historias; las leyendas y realidades de nuestro norte salitrero y fantasmal. Así no dejo de pensar y preguntarme mientras escribo, “¿Algo habrán tenido que ver aquellos mágicos relatos, con qué mi primer encuentro con Guillermo haya  sido en la histórica Escuela Santa María,  que entonces tenía por nombre Escuela N° 9 de Niñas?”… pero bueno, no me quiero desviar del tema con que comencé.  

Estaba hablando de la decisión de Guillermo… sucede que en algún tiempo lejano o cercano como queramos llamarlo (en Iquique suele suceder que los tiempos se mezclan, aparecen,  desaparecen o se confunden con la camanchaca, por eso, es que nunca podemos establecernos únicamente en el presente)  en ese tiempo impreciso, mi  madre y mi padre solían asistir  los domingos a ver las obras de teatro del TIUN o TENOR, siendo entusiastas admiradores de aquellos actores y actrices locales.  Fue en una de aquellas conversaciones relacionadas con la puesta en escena de una de aquellas obras, “La Nona” creo que fue, qué escuche a mi madre decir:   ¿Por qué ese actor tan creativo, no se irá a Santiago? Se refería a Ward.

Comprendí perfectamente  lo que mi madre quería decir, era que en Iquique ciudad pequeña nunca llegaría a ser famoso, ni menos a ganar dinero. 

Muchos años después, cuando la confianza se hizo cómplice, le pregunté: ¿Por qué decidiste quedarte en Iquique y no irte a la gran capital donde seguro te esperaba mucha fama y también dinero, pero, no sé si esto último tanto como fama? Entonces me respondió, “Porque yo quiero hacer cosas en mi ciudad".   No sé cuántos años han pasado de aquella respuesta, hoy al estar escribiendo en estos momentos acerca de su libro, de  la  Dramaturgia Tarapaqueña, finalmente  comprendo y valoro lo que me quiso decir. 

1.- Historias Pampinas.

La puesta en escena de la obra “Cartas de la Pampa”, son las cartas  de los sin rostros, donde  el diálogo y la teatralización -con solo tres cartas- nos cuentan acerca del entorno salitrero, su vida cotidiana, sus amores. Esta comunicación epistolar nos hace viajar a las oficinas Constancia, Serena, Santa Rosa y nos permite conocer y oler en la escritura de estas misivas el trabajo relacionado con la extracción del salitre, la Filarmónica, el biógrafo y sus pianistas, las soledades de la pampa, la explotación de nuestros compatriotas en manos de patrones extranjeros, la búsqueda tan común de ir de una oficina a otra por  un mayor bienestar económico, y también, como no,  la presencia de Don Willy Zegarra…

Quienes escribieron estas cartas, como nos señala el texto, adquieren roles protagónicos a pesar de no conocer sus rostros y dejan de ser “la gente poco importante”. “Cartas de la Pampa” está inspirada en la investigación que realizara el sociólogo e historiador iquiqueño señor Sergio González Miranda (Premio Nacional de Historia 2014) otra persona que da motivos  para sentir el orgullo de haber nacido en esta tierra salina, bella  e histórica. 

2.- Carne de Cañón. 

Es también parte de nuestra iquiqueñez (Palabra inventada por el sociólogo iquiqueño señor Bernardo Guerrero) acrecentar la cantidad de los habitantes de nuestro puerto atrayendo  a los extranjeros a buscar mejores condiciones de vida. Así lo hicieron los chinos, los yugoslavos de la época, los italianos y luego con la llegada de la Zona Franca un sinfín de habitantes de otras latitudes.  Pero, no siempre hemos sido los mejores anfitriones. Así lo señala también en el prólogo del libro don Ramón Núñez (Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales, año 2009) dejándonos claro que la canción de Chito Faró “Si vas para Chile” no es más que eso, una canción. 

Bien sabían esto Piedad, Gozosa y Socorro  los personajes de las tres mujeres inmigrantes de “Carne de Cañón”  -obra estrenada en la comuna de Alto Hospicio por  “La Pacha Teatro” con el nombre de “Sin-Con Suelo”, dirigida por la actriz Marisol Salgado-   cuyos trabajos, podríamos decir son los últimos en la escala de los oficios.  

En esta obra muchos nos vemos reflejados, en el cómo nos cuesta aceptar lo que no se nos parece y entonces… lo ignoramos, lo despreciamos y discriminamos cuando escuchamos a estos personajes en sus diálogos reflexivos, sus temores, sus penas, nostalgias y añoranzas por los hijos, por la familia, la tierra. El miedo a que la verdad se sepa.  Ahí comprendemos cuánto daño, cuánta violencia provoca en cada ser humano la xenofobia, la no aceptación del otro, el odio y el rencor revoloteando como el Supay,   abriéndose espacio en medio de las cofradías religiosas.

Cuando escuchamos a estos personajes, comprendemos que pese a nuestras diferencias hay otro ser humano, uno igual a nosotros, distinto  pero igual a nosotros.  

 3.-  Desiertos Imaginarios. 

Tan inmenso como el desierto mismo son nuestros desiertos imaginarios. Desiertos imaginarios que habitan en nuestro ser, el más oscuro, el más malvado: el de los espíritus atormentados gozosamente por el Supay, en palabras de Don Ramón Núñez.

Será por ello que cada año al ver florecer el rosal en nuestra pampa desierta nortina, sentimos el llamado urgente de ir a rezar, cantar y rogar a la Virgen, nuestra Chinita del Carmen, para que nos proteja, nos guíe, nos vuelva buenos. Que nos arranque el Supay que llevamos dentro.

En esta obra, Ward, nos hace comprender la ambigüedad humana, nuestro querer ser buenos cristianos. Hacer carne el mensaje cristiano en nuestro día a día, “Amar al prójimo como a uno mismo”.  Pero nuestra pobre condición humana nos lleva fácilmente a la bajeza del hombre y la mujer y en el mismo paisaje en donde bailamos, rogamos, rezamos y cantamos, afloran: la envidia, la indiferencia, la intolerancia, el engaño, las peleas y discusiones. Todos defectos y características propias  de la naturaleza humana. El autor nos hace reflexionar, nos muestra que somos seres imperfectos,  que estamos hechos en partes iguales, de los elementos del bien y del mal.  Por ello deseamos la perfección, por esto  rogamos a la virgencita cada 16 de julio. 

El  Supay, como lo señala don Sergio González,  es el conquistador, el mata indios, el miedo de los indígenas  -base de la construcción simbólica  de este personaje- a quien los indios obligados a bajar al socavón de las minas, terminaron encomendándose para autoprotegerse de los caprichos del cerro. 

Muchos concuerdan en que además,  el Supay actual, son todos aquellos extranjeros y chilenos que aman poco a la Pachamama y que vienen a destruir nuestra tierra nortina, arrancando de sus entrañas sus riquezas, perjudicando su mar o su naturaleza. 

Entonces no me queda más que repetir lo que señala en este libro el Premio Nacional de Historia (Sergio González Miranda),  “Felicitar  a Guillermo Ward, por este libro que recoge su obra teatral, por esa sensibilidad y capacidad de ver más allá de lo obvio o evidente y transformar lo que parece irrelevante o cotidiano en arte y mensaje. También por seguir esa tradición teatral que tuvo su auge en el ciclo salitrero. El teatro de calidad fue Arte y Revolución (Cultural). En el sentido que tuvo por objetivo no solo entretener sino cambiar la mentalidad de la época”.

Después de leer este libro,  después de escribir esta reseña, de recordar las puestas en escena de las obras de este dramaturgo regional, después de leer sus otros libros,  quiero testimoniar acerca de la decisión que tomaste querido Guillermo, acompañándolo con la frase de Gabriela Mistral,  que dice: Lo que el alma hace por su cuerpo, es lo que el artista  hace por su pueblo.”  

Gracias por quedarte en nuestra tierra amada, es un orgullo compartir los frutos de tus creaciones.