sábado, septiembre 17, 2016

¿DÓNDE ESTARÁ RIVANO?



No puedo dejar de manifestar mi pesar por el fallecimiento de quién para los teatristas iquiqueños fuera nuestra gran inspiración. Luis “Paco” Rivano llegó a nuestra vidas hace muchos años (37), con la obra “Te llamabas Rosicler” en el año 1979 y de ahí, desde el Teatro TIUN y luego TENOR siempre lo tuvimos presente,  ya sea en los estrenos de sus obras o acompañándonos en otras ciudades donde nuestra agrupación teatral iquiqueña se presentarán sus obras.

Era nuestro padrino, nuestro amigo y nuestro hincha.  Decía  “los montajes de ustedes cabros son mucho mejores que de los profesionales de Santiago, los personajes tienen vida y cuerpo ” y le creímos.   Así nos fuimos embebiendo de él mediante sus boleros y tangos, con sus personajes populares, de baja alcurnia, del “bajo mundo” como se dice; el Rucio, el gasfíter, la Jeannette, el matarife, la Rosicler entre otros más. 

Grande fue su emoción y agradecimiento cuando se le incluyó en los libros sobre la historia del Teatro del Norte y cuando se le invitó al “Conversatorio con los Maestros del Teatro”, porque él se sentía en algo desplazado por los grandes directores, por la crítica especializada y las compañías de renombre. Acá en Iquique, los teatristas de los 80-90 lo supimos querer, lo respetamos y aprendimos que el alma de los personajes estaba y afloraba desde su contexto social, sin filtro, ni censura, si se es roto, se habla como roto,  si es puta ese es su oficio, su profesión, su medio de subsistencia, habla y se mueve como tal. Todo  tan válido como en la época de Shakespeare, quien también develaba su entorno social con sus escritos.


No nos preguntaremos dónde estará Rivano. Lo sabemos que no será ni cielo, ni infierno, porque para él estos constructos sociales valían muy poco.  Estimado Paco nosotros si sabemos que desde ayer ya estas con los grandes del Teatro Chileno y desde siempre en un lugar muy especial con los teatristas iquiqueños. ¡¡Mierda, mierda, mierda!!

¿DÓNDE ESTARÁ RIVANO?



No puedo dejar de manifestar mi pesar por el fallecimiento de quién para los teatristas iquiqueños fuera nuestra gran inspiración. Luis “Paco” Rivano llegó a nuestra vidas hace muchos años (37), con la obra “Te llamabas Rosicler” en el año 1979 y de ahí, desde el Teatro TIUN y luego TENOR siempre lo tuvimos presente,  ya sea en los estrenos de sus obras o acompañándonos en otras ciudades donde nuestra agrupación teatral iquiqueña se presentarán sus obras.

Era nuestro padrino, nuestro amigo y nuestro hincha.  Decía  “los montajes de ustedes cabros son mucho mejores que de los profesionales de Santiago, los personajes tienen vida y cuerpo ” y le creímos.   Así nos fuimos embebiendo de él mediante sus boleros y tangos, con sus personajes populares, de baja alcurnia, del “bajo mundo” como se dice; el Rucio, el gasfíter, la Jeannette, el matarife, la Rosicler entre otros más. 

Grande fue su emoción y agradecimiento cuando se le incluyó en los libros sobre la historia del Teatro del Norte y cuando se le invitó al “Conversatorio con los Maestros del Teatro”, porque él se sentía en algo desplazado por los grandes directores, por la crítica especializada y las compañías de renombre. Acá en Iquique, los teatristas de los 80-90 lo supimos querer, lo respetamos y aprendimos que el alma de los personajes estaba y afloraba desde su contexto social, sin filtro, ni censura, si se es roto, se habla como roto,  si es puta ese es su oficio, su profesión, su medio de subsistencia, habla y se mueve como tal. Todo  tan válido como en la época se Shakespeare, quien también develaba su entorno social con sus escritos.


No nos preguntaremos dónde estará Rivano. Lo sabemos que no será ni cielo, ni infierno, porque para él estos constructos sociales valían muy poco.  Estimado Paco nosotros si sabemos que desde ayer ya estas con los grandes del Teatro Chileno y desde siempre en un lugar muy especial con los teatristas iquiqueños. ¡¡Mierda, mierda, mierda!!

sábado, octubre 10, 2015

MONCHO, EL CAPORAL




Lo conozco desde que él era un adolescente.  He registrado en mi memoria como se ha ido adentrando en el teatro poco a  poco, como nos seguía en el TIUN y TENOR en los montajes que dirigía su tío.    Pienso, quizás sin temor a equivocarme,  que así le fue picando el bichito, hasta que se armó su propio cuento en la Universidad junto a otros jóvenes, quienes luego fueron profesionales, políticos, teatristas, padres, quizás hoy ya sean hasta abuelos o abuelas.  Algunos se quedaron en la ciudad o emprendieron rumbos hacia otras geografías.    Pero quien se queda en Iquique se va impregnando de sus tradiciones  y  si desea seguir seriamente en el arte se tiene que ir  perfeccionando para ser respetado por sus pares.   Así ha sido el trascurrir de Ramón Jorquera por las artes escénicas: los zancos, los malabares, el  clown, el espacio mínimo, el cuentacuentos.  Incursionando  desde  lo social, lo pedagógico, lo corporal, lo terapéutico, hasta tener su título profesional de Licenciado en Actuación, sumándolo a su anterior carrera. 

Mas bien conocido como “Moncho”, este se fue bajando de los altos palos, dejando  la nariz roja para meterse de lleno en la reconstrucción de su identidad nortina con un monólogo  -hoy se llaman “unipersonales”-  que va armando la historia de un hombre cincuentón,  el hombre enraizado en la religiosidad popular, un caporal, donde la rutina del trabajo y su responsabilidad laboral no le permite cumplir con su rol social y peregrino de ser uno en ese universo que es “La Tirana”. 

El texto está bien urdido, muestra el estrés laboral de un profesional de los números, su vida familiar, su entorno que se va deteriorando por la rutina a la cual renuncia finalmente para dedicarse al arte.  No es una autobiografía pero pasa a serlo cuando se desnuda del personaje y se revela como el actor, rompiendo la magia teatral desplegando su propio mensaje existencial. 

Este fue un trabajo escrito por él, dirigido por un Director Teatral radicado en Argentina.  Para mi hizo falta una unidad estética para el soporte dramático, pero no me aburrí, cosa que siempre sucede cuando los unipersonales son largos,  monótonos y atemporales.  Va bien, mañana indudablemente será mejor.

sábado, agosto 08, 2015

HRVOJ: LA CAJA DE PANDORAS


Fue un norteamericano que su gran pasión era crear en miniatura poblados por donde pasaba el tren, se levantaba una carpa de circo, crecían las lechugas…  fascinada a las personas como su  creatividad daba realidad en pequeños formatos. Su vida la dedicó a ello, pendiente de que nada fallara,  que todo funcionara en este mundo mágico de maqueta.  No dormía pensando sobre que iba a pasar con todo aquello cuando el falleciera, quien iba a preocuparse de que el trencito anduviera, tocara la bocina, lanzara humo, las lechugas se abrieran, etc. etc. vivía pensando en el futuro de su legado, sin  disfrutar de su creación.  Falleció sin saber gozar sus pequeños mundos…”      En medio de la conversación Hrvoj me cuenta esta historia que leyó por ahí, mientras yo entusiasmado con esta Caja de Pandora que me abría,  de donde salían más y más aportes a la cultura local.   Ya sabemos los iquiqueños que entre otros aporte donó a la ciudad la Plaza Croata, preocupándose que las plantas estén protegidas, crezcan sanas y que los patitos estén impecables,  como de  la restauración, implementación y decoración  detallada del Club Croata, centro social  deteriorado por años. 


A este iquiqueño, al cual me refiero,  lo encuentro en una actividad cultural quien me comenta si leí el último ejemplar de la “Revista Iqueique” –van 4 ya-  donde sale un artículo sobre el Teatro Regional escrito por Iván Vera-Pinto, le digo que no se de esa revista,  me comenta que tiene una editorial “Pino Oregón” donde la editan.   Quedo de ir a conocer ese “localcito” al lado del Laboratorio Clinicum donde allí se venden.  Voy al atardecer,  no veo ningún localcito abierto, me bajo del auto, pienso “debe estar cerrado por la hora”, busco, solo  encuentro al lado del laboratorio una casona antigua restaurada, impecable, con una gran mampara con dos bellos vitrales, un pequeño letrero que dice “Centro Cultural Doña Vicenta”.  Debe ser acá, me pregunto. Leo más: Imprenta Osar, Editorial Pino Oregón y Radio Buen Gusto.   Nada de esto tenía conocimiento, a nadie le había escuchado comentar de aquello, toco el timbre, me abre la puerta el hijo Croata, agradecido de Iquique, Don Hrvoj Ostojic Peric, de apellidos muy reconocidos.


Fue enorme la bienvenida sorpresa, la casa estaba impecable, restaurada, de grandes y altos espacios con un salón para 60 personas para pequeños eventos, luego la gran sala donde una secretaria trabaja en la digitalización de los textos, una vitrina con las publicaciones de la Editorial, que rescata todo lo nuestro, historia y tradiciones en fina textura, imágenes y contenidos. Seguimos,   me abre una puerta de metal  de dos hojas donde aparece la imprenta, con dos modernísimas maquinas digitales, enormes, computarizadas donde se imprime limpio y pulcro con las ordenes de la secretaria.  Aquí no queda la visita, luego se pasa otro gran espacio donde se encuaderna, con tapas duras y de cualquier tamaño, continuamos por la gran casa a otra pieza donde los libros se cosen, única maquina en la ciudad, todo limpio, ordenado mientras yo maravillado por la existencia de esta opción en la ciudad.   Pasamos a su oficina en la entrada de la casa,  ambientada de época salitrera con mapas únicos del antiguo Iquique, me muestra las futuras publicaciones.  Continuamos en la conversación contándome de su radio digital que se trasmite ahora por internet, “Radiobuengusto.cl”  yo ya estaba en éxtasis al ver todo bien hecho, como deben hacerse las cosas, sin mezquindades  y ver sobre todo como él gozaba de que me maravillara por sus aportes.  Me cuenta que también  hace entrevistas en la radio… pregunto incrédulo ¿y cómo?  tengo un estudio” me responde, vamos a verlo. Otra sala como la mejor habilitación de radio de la ciudad, con los equipos más modernos, locutario, antiruido, etc. explicándome que para Iquique no hay frecuencia abierta, pero que compró una frecuencia en Pica para pronto trasmitir buen gusto por toda la pampa.


Iniciativas privadas de esta envergadura hay que darlas a conocer.  Con  su humildad filantrópica a Hrvoj la pachamama  le dará mucha vida para disfrutar del gozo terreno, “lo que pase después me da lo mismo, si voy a estar muerto”,  me respondió.
 




miércoles, julio 22, 2015

UN ADIÓS A UN HOMBRE BUENO



Impactado he quedado con el fallecimiento del arqueólogo y Director del Museo Regional de Iquique, don Francisco Téllez Cancino, antofagastino, quien se nos fue como se van los hombres buenos, sin avisar, de pronto, dejando las puertas abiertas y a su familia -de la cual estaba muy orgulloso-  desconsolada.

Aun cuando Pancho no era iquiqueño nos conocía a todos, conversaba con todos, en su espacio, el Museo de calle Baquedano.  Era reacio a la parafernalia de los eventos públicos o protocolares quizás por eso no reconocido por  la farándula  iquiqueña.   Con su libretita de apuntes, su ayuda memoria para no olvidar nada: “la memoria es frágil” decía, anotaba nombres, circunstancias y personajes que le visitaban diariamente.

Con su imagen bonachona, de hombre bueno y sabio,  siempre estaba dispuesto a escuchar y comprometerse con diferentes proyectos e iniciativas culturales en beneficio del patrimonio nortino, creía que el mundo podía cambiar, que las cosas serían mejores y que el ser humano cuidaría su entorno.

Los que lo conocimos estamos muy  tristes, como niños a quienes le dicen de pronto que el “viejito pascuero” ya no existe, que se fue para no regresar jamás.   Adiós Francisco, como tu van quedando pocos…

sábado, junio 27, 2015

El Oráculo de Jorquera o mi Tragedia Griega

En la foto: Luis Pippo Guzman, Ana Marambio, Guillermo Ward, Juan Aguilar, Guillermo Jorquera, Rosa María Pozo, Luis Aguirre y Ricardo Herrera.



Nos juntamos teatristas antiguos del TIUN-TENOR, amistades, familiares  y personas del  mundo de la cultura relacionados con Guillermo Jorquera, ex Director Teatral de la Agrupación TIUN-TENOR (1973-2005) para el lanzamiento del libro “Teatroencanto” que contiene sus memorias, su autobiografía y la historia desde el prisma personal y emotivo de quien dirigió esta Agrupación Teatral  por más de treinta años.  Con logros y reconocimiento regional y nacional el va encadenando sus recuerdos con canciones, letras de boleros, tangos, temas de sus montajes y los que sonaron en su vida, para dar cuerpo a este encanto que ha sido el teatro, con el canto de su hija y de su nieta en vivo para darle mayor realce al evento. 

Un libro que para nacer debió sufrir los avatares de la paradoja de la postulación a los Fondos Públicos  del FNDR -que él mismo lideró cuando trabajó en el GORE- quienes  ni siquiera pensaron que era  parte de nuestra historia regional, de nuestro patrimonio cultural y lo tuvo que publicar a puro “punche”. Pero como buen teatrista, la puesta en escena debía ser profesional y de calidad, con tapa dura para proteger las 234 páginas de este arte sutil y efímero que nadie podrá  hacer desaparecer o doblar como cualquier papel en el bolsillo. 

Con un estilo que recuerda a Hernán Rivera Letelier parte su autobiografía. Interesante, llena de pampa y de personajes que lo fueron marcando, como el “Guatón Simón”, sus carabineros, la Escuela Agrícola, el Teatro de la Chile y nosotros, que tal como el define a su ex Escuela Primaria N° 3, la Universidad del Morro, nosotros nos referimos a él como la “Escuela Jorquera”.

Estábamos todos ese día en el Palacio Astoreca, hasta el conocido actor y personaje del ex Telenorte, “Pippo”, Luis Guzmán y en las hojas del libro todos quienes ya nos acompañan en este “Longino” de la vida,  pero  presentes en todos los discursos que Guillermo Jorquera les ha escrito y leído para sus despedidas.    Pero cual “pitoniso” que  lee los oráculos, nuestra suerte está echada, a la cual no podemos escapar como en las tragedias griegas, aún cuando busquemos como engañar el destino,  este es uno y está marcado por los dioses. Eso significa que como teatristas no podemos “quitarle el potito a la jeringa”, debemos continuar en la senda que él nos marcó, donde tiene grandes esperanzas que se reflejan en cada subtexto, en cada artículo de su libro y es mi Tragedia Griega con la cual cargaré.

Felicidades Jorquera, nos marcaste para siempre como a esos pequeños alumnos de la Escuela Agrícola  de Lo Espejo, quienes ahora con casi 60 años de edad vinieron también a estar presente contigo.  Hay que comprar el libro, el financiamiento salió del propio bolsillo del escritor.