domingo, mayo 28, 2017

LA QUE FALTA



Yo soy la que falta,  la que no está presente en el frontis del Teatro. Soy la cuarta musa ausente a vista y paciencia de la comunidad. Guardada ya hace años, esperando  también a que me den una manito de gato. ¡Espero que por ser mujer no vulneren mis derechos ni los de mis hermanas! 

Hemos sido vigías.   A pesar de no ser de fina estirpe,  ni de mármol, ni de fina madera, hemos visto pasar la historia de Iquique. De los iquiqueños pobres y encopetados. Hemos  visto  como desde estos balcones se han enarbolado discursos de futuro esplendor… 

Supe siempre que llegaría el día "D". Ese donde se entregue la llave a la empresa que restaurará el inmueble, el día  que nos maquillarán la fachada de bellos colores, que a nosotras nos pulirán, nos sacaran kilos de yeso y pintura para quedar esbeltas como siempre fuimos, no con este sobrepeso como nos ven desde abajo.  

Lamentablemente con mis hermanas siempre hemos estado de pie,  erguidas, pero si pudieran, me lo han dicho, que ahora se sentarían a ver si efectivamente empieza la restauración. Porque si no...  bajaremos en las noches de luna llena, nos sacaremos las túnicas y desnudas en son de protesta, correremos una y otra vez por el túnel de chorros de agua del reloj.

¡No hay nada más que moleste a las personas y a las autoridades, que la gente proteste sin vestiduras de tintes políticos!.   Así todos iguales, vestidos solo de piel,  de izquierda, derecha, centro, tuertos, bizcos, ojos de lince, con pelos o sin pelos, con tetas o con pirulas, iquiqueños y foráneos desnudémonos.  Las musas debemos dejar nuestro estado contemplativo,  ya que esto no da para más... 

De las “cuatro estaciones”, una se fue a bodega sólo quedan tres... (Emulando "Eran 10 perritos...")


jueves, mayo 11, 2017

EL TEATRO Y LOS VIEJOS DE MIERDA...

por Guillermo Jorquera M. Director del ex Teatro TIUN-TENOR en el Día Nacional del Teatro, año 2017
He olvidado una palabra, por más esfuerzos y ejercicios mentales que realizo no logro dar con ella, busco en mi mente, recorro todos sus muchos lugares y no hay caso; no logro encontrarla. ¿La habré olvidado por desuso? No lo sé, pero sí sé que tiene que ver con el arte dramático.
Y como no logro encontrarla sin ayuda, la busco fuera de mí; en las compañías teatrales locales, pero sólo algunas de ellas, algo me ayudan, pero no  puedo lograr el todo.
Entonces leo la prensa local y nacional, busco y encuentro algunas luces: En la capital se está representando una obra que se llama Viejos de Mierda, una comedia dirigida por Rodrigo Bastidas, (¿Quién me escondió los zapatos negros?), y con tres actores de la vieja guardia del teatro nacional, (Vadell, Vidiella, Legrand). Dice la prensa que han tenido un gran éxito; todas sus funciones han sido a “tablero vuelto”, es decir: todas las entradas vendidas. Bien por ellos, pero debo seguir en mi búsqueda.
También en la prensa nacional encuentro que, en los primeros días de abril, una página web, organizó la primera versión de los Premios CLAP, para elegir a los mejores exponentes del teatro chileno en la capital: los mejores actores, mejores actrices, las obras más vistas, los dramaturgos nacionales más representados, etc.
Me llama la atención, que las 5 primeras obras nominadas, sean del género de la comedia, (Actualmente, también llamado Teatro Comercial) y que en los dramaturgos aparezcan en los primeros lugares autores de la vieja guardia; Sieveking, De la Parra, Griffero. El ganador se llevará el premio “Clap Radrigán”. Creo que estoy más cerca de mi objetivo.
Además leo declaraciones de Ramón Griffero, dramaturgo, que está en la terna del próximo Director del Teatro Nacional Chileno, curiosamente declara: “En Chile no existe un Teatro Nacional lo del Antonio Varas, es sólo un nombre falso y redundante”… “ Para recuperar el prestigio que tuvo, no tiene mucho que ver con la innovación, sino con volver al origen, a ese escenario le hacen falta obras que conecten con su entorno, que hablen del presente de su país y que el teatro vuelva a ser una necesidad real y no solo ascenso social”…
Ramón Griffero estrenó en el Antonio Varas, Rio Abajo, 1995, y Brunch, almuerzo a mediodía, 1999. Y en Iquique le vimos Sebastopol, una obra con una temática muy nuestra, en el Teatro Municipal, cuando éste no era sólo una postal.
Antecedentes que me instalan en un túnel en el que alcanzo a ver la luz al final del camino.
Hace unos días estuve en Tacna, y siempre con mi tarea presta, me entero que el “UPT Teatro”, (Teatro de la Universidad Privada de Tacna), que dirige Roberto Palza Albarracín, está terminando una temporada en el Teatro Odeón de Tacna, de La Casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, y está preparando su próximo montaje; La Señorita de Tacna, de Mario Vargas Llosa. Premio Nobel de Literatura peruano, que estará presente el día del estreno.
Y de regreso, ya en Iquique, me di cuenta que había encontrado la palabra que se me había olvidado, y efectivamente lo había hecho por desuso, por no verla muy a menudo, los actores de Viejos de Mierda, (Vidiella, estuvo en el elenco original de La Remolienda de Sieveking; Vadell, desprendido del Ictus -junto a Salcedo, crean la Cía “La Feria”- montan Hojas de Parra, de don Nicanor; -se instalaron con una carpa en La reina-, de triste final. Legrand, con sus cuentos, se ríe de lo cotidiano logrando rescatar la dignidad del pueblo chileno), me acercaron más al final del túnel.
El “UPT Teatro”, de Tacna me dio la última clave, y estaba allí en el aire, al alcance diario de mis ojos, pero asociada a otros súper eventos, no podía encontrarla porque está escoltada por otros dos preciados vocablos, felizmente la he recuperado, por lo menos para mi memoria: El Teatro Clásico Chileno. Casi en desuso.
Los creadores teatrales nuestros, en Iquique, están en la búsqueda de una nueva manera de expresar sus emociones dramáticas, y casi sin dramaturgos, sus trabajos son el producto de sus miradas del entorno en el que viven, conectadas con la historia y contingencia social, que valoro y agradezco. Importante es que sus creaciones no solamente terminen en puestas en escenas, sino que hagan otro esfuerzo en su gestión, y logren registrar y ojalá publicar estos textos, de tal manera que mañana, cuando los historiadores del teatro, estudien el arte dramático de esta época, puedan tener la posibilidad de enterarse de ello, a través de lo que está registrado. Es común que haya periodos muy productivos en escena, pero no queda registro de aquello, y los investigadores pasan de largo este tramo de la historia teatral regional.
De nuestros dramaturgos, que a la vez dirigen sus producciones, y que según mi apreciación, ya constituyen Teatro Clásico Tarapaqueño, sólo recuerdo a: Iris de Caro con Kuyaskay, (Obra premiada con el 2° lugar en el III Concurso de dramaturgia “Eugenio Dittborn” de la Universidad Católica de Chile), puesta en escena por la autora, el Grupo Antifaz y el Tenor. Guillermo Ward, con Las Pildoritas Mágicas de la Bisabuela, (Obra para niños y adultos), y La Carpa Azul, que nos habla del Teatro Móvil del Norte y del nacimiento del Teatro Social. Iván Vera-Pinto con Coruña, la Ira de los vientos. Otra masacre obrera, ignota para muchos. Todas ellas estrenadas, registradas y publicadas.
La esperanza es que la dramaturgia de este periodo de búsqueda, también pueda incorporar en la historia del teatro nacional, merecidas piezas identitarias tarapaqueñas, que sean consideradas como Teatro Clásico Chileno. Así los 11 de mayo, “los viejos de mierda” de Iquique podremos pregonar: ¡Feliz Día del Teatro Chileno; Teatristas de Tarapacá!

lunes, abril 17, 2017

DESIERTO ESCÉNICO, DONDE FLORECE EL TEATRO




La imagen que primero se viene a nuestra retina con la palabra desierto es de aridez, de planicie y de soledad, pero no es así en el ámbito cultural iquiqueño,  este nombre de fantasía nada tiene de realidad, solo es una metáfora para identificar el territorio con el hacer escénico en Tarapacá.

Fueron seis días de muestra de las producciones locales, de las obras de teatro iquiqueñas: infantiles, adultas, danza y magia que en un evento en la Sala de Teatro Akana  (Ramírez 1263) se mostraron a los programadores –nuevo rol- invitados venidos desde Arica a Punta Arenas a ver qué se produce en la ciudad en las artes escénicas.   Así conocer, evaluar y poder llevar hacia sus ciudades, centros culturales o festivales que allá se realizan lo que ellos encuentran adecuados a sus propios estándares de calidad y relatos (Definición de programador).  En las sesiones de trabajo  se intercambiaron experiencias sobre sus financiamientos, de sus realidades regionales, sus producciones, sus apoyos estatales y privados, retroalimentándose con críticas positivas sobre las ofertas y la calidad de los montajes a exportar.

Esta vez fueron invitados además dos diseñadores teatrales, docentes universitarios, quienes luego de las funciones privadamente conversaban con las compañías y directores sobre los soportes escénicos de los montajes presentados en cuanto a escenografía, vestuario, maquillaje e iluminación.

Desierto Escénico también efectuó un reconocido homenaje a los directores teatrales iquiqueños con mayor trayectoria en la ciudad, raíces que no deben olvidarse, esa experiencia recorrida por antecesores que sirve de bálsamo para las nuevas generaciones. De esta manera los programadores tuvieron la oportunidad de conocer la historia del teatro local, que se complementó con un bien elaborado documental y el respectivo trofeo que plasma el cariño por sus “maestros”.

Sería importante que las opiniones vertidas en los backstage, donde se hacía una  rueda de prensa luego de las funciones, en los intermedios,  estas se sistematizaran para ir guardando el contenido de los Desiertos…  Solo debo felicitar la iniciativa  en su segunda versión financiada por el Fondart Regional del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes 2017.   Experiencia que debe continuar, apoyarse  y que la comunidad debe reconocer como un aporte a la cultura local. 







miércoles, febrero 01, 2017

EL ACTIVISMO CULTURAL



Quizás el activismo en el área cultural no tenga un reconocimiento notorio en nuestra sociedad, menos en nuestra región, definiendo el concepto de “activismo[1] o militancia  como la dedicación intensa a una dada línea de acción en la vida pública, ya sea en el campo social, político o religioso. También se entiende por activismo la estimación primordial de la acción, en contraposición al quietismo”.  Vale esta definición para centrar el artículo presente y reconocer que el activismo efectivamente no tiene su campo de acción en la cultura, por ende, será un término nuevo para nosotros.

Sin embargo a nivel de ciudad lo que más se manifiesta es el quietismo (Antónimo que no vale definir conceptualmente), donde las acciones culturales marchan al ritmo que impone la burocracia, que surgen o se concretan en los segundos tiempos, con una prioridad lejana confabulada con el olvido, hasta llegar al acostumbramiento.   Así la restauración del  Teatro Municipal se toma su tiempo (10 años), el edificio incendiado de la ex Aduana lo suyo (2 años),  sobre la Orquesta Regional,  por lo mismo, nadie se hace cargo… un sigue y suma de acciones tardías en el calendario cultural, artístico, patrimonial, turísticos e histórico en nuestra ciudad.  Debemos recordar que el año 2001 fue Iquique declarado por un organismo internacional Capital Americana de la Cultura, que posee ruinas salitreras que son Patrimonio de la Humanidad reconocidas por la Unesco, que somos la segunda ciudad de Chile más visitada turísticamente, que tenemos unos de los geoglifos  más grande de América, dañados por rallys[2] y por concejales enamorados[3], tres Premios Nacionales, o sea tenemos capital material e intangible de sobra, lo que falta es gestión oportuna, comprometida con nuestra identidad por sobre los recursos económicos y líderes de buena fe.

Aun así en este Iquique a medio terminar han surgido personas y/o personajes -hayan o no tenido un cargo institucional-  destacándose por sus  iniciativas,  su dedicación intensa en la línea cultural. Por ese aporte al patrimonio social y público en pro del arte han sido reconocidos como importantes agentes activadores, algunos nombres que destaco: Jorge Iturra[4], Carmen González, Hrvoj Ostoic[5] que con sus  macro visiones han unido voluntades, personalidades y pensamientos por el bien común,  donde la cultura y el arte han sido propicios para el cambio social y humano que todos necesitamos para ser más inclusivos, diferentes y mejores.  Recuerdo también el surgimiento de un activismo más intenso en el medio cultural de Ninoska Peñaranda[6] que luego fue mutando a lo diregencial comunitario, pero que estuvo muy presente durante unos 3 o 4 años en toda acción artística-cultural de no hace poco.

Hoy en menos de un año (2016) surge la imagen, la presencia de un gran señor, que por su contextura física no pasa inadvertido, está en todos los eventos culturales. Su hiperactividad lo hace notorio, saluda a las autoridades, saluda a los artista, va a los medios de comunicación, a las radios, a los canales de televisión, se hace presente en la reuniones de los CORE, una y otra vez.   Siendo reconocido días atrás con un Diploma por el Consejo Regional de la Cultura y las Artes de Tarapacá como “Presidente del Fans Club de la Orquesta Regional”, título que se auto otorgó ya que siempre estaba presente, preocupado por su continuidad y su financiamiento, pero nadie sabía quién era. Me refiero a Jorge Neira Hernández[7], quien fue adquiriendo cuerpo y voz, dejando de ser el esposo de Ana María Tiemann (ex Seremi de Gobierno) para ser reconocido por su propio yo, aceptado por los artistas y gestores culturales locales. Aprendió a deslumbrarse con lo que se hace y se ha hecho en el arte y cultura tarapaqueña, a leer sus publicaciones, a reconocer las trayectorias, ir a los lanzamientos de libros, a las exposiciones, a los recitales, a conciertos, a obras de teatro, estar ahí siempre en el momento preciso.  Revalorar, congratular, reconocer el bien cultural, dar la mano, agradecer, rescatar la masa crítica iquiqueña subyugada, quieta… hasta qué,  poco a poco con conocimiento de causa, estudios, consejos, asesorías y participación democrática constituir la Corporación Cultural de Iquique[8].  No es el Presidente, es simplemente uno más del grupo. “Esta es una organización de los artistas” lo ha dicho muchas veces (Gonzalo Calle, Laura Díaz,  Abraham Sanhueza, Paulino Astudillo, Iván Vera-Pinto y muchos más la conforman como también  abogados, médicos, ingenieros, periodistas, etc.). También ha dicho que él solo será “el activista cultural”, que estará siempre presente, insistiendo donde las autoridades, donde los gestores culturales, los productores, los medios.   Será la pulga en la oreja contra el quietismo.  Lo que más rescato de Jorge Neira es una compleja frase que lo retrata hoy -como psicólogo creo en el cambio del ser humano- “he conocido un mundo que desconocía, he cambiado mucho como persona,  he aprendido a ver con otros ojos, a ser menos mezquino. Mi hija[9] me ha hecho cambiar”.





[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Activismo
[2] http://www.explora.cl/428-articulos-de-ciencia/articulos-otras-humanidades-y-ciencias-sociales-1/4628-la-otra-huella-del-dakar-el-dano-a-sitios-arqueologicos-es-irreparable
[3] http://www.lanacion.cl/noticias/pais/nacional/bienes-nacionales-no-descarta-acciones-legales-por-rayado-a-los-pies-de-geoglifo/2015-08-19/184657.html
[4] http://www.tarapacaenelmundo.cl/index.php/identidad/personajes/316-jorge-iturra-pena
[5] http://florde1dia.blogspot.cl/2015/08/hrvoj-la-caja-de-pandoras.html
[6]http://elecciones-municipales.cl/biografia_de_ninoska_penaranda_tapia_candidata_concejal_iquique-a402445
[7] https://www.facebook.com/jorge.neirahernandez.7?fref=ts
[8] https://www.facebook.com/Corporaci%C3%B3n-Cultural-Iquique-212460939213123/?fref=ts
[9] https://cabrateatrera.wordpress.com/blog/

jueves, enero 12, 2017

A 60 años de la Preparatoria en la Santa María de Iquique

Año 1959, Curso 3° Año A, Escuela Domingo Santa María, Iquique-Chile

Año 1962, curso 6° Año A, Escuela Domingo Santa María, Iquique-Chile


No existía la televisión. Teléfono solo tenían algunas empresas y las personas con muy buena situación económica. Recién se estaban usando los refrigeradores y cuando se compraba en las “Fuentes de Sodas” alguna bebida, las heladas valían más caras porque se gastaba en electricidad. 

Las escuelas eran importantes, escasas y distribuidas geográficamente -por la cantidad de población que tenía Iquique en ese tiempo-  por ende,  los niños que vivían en el Centro de la ciudad asistían a la Escuela N° 1 de Hombres “Domingo Santa María”, esa gran mole de cemento que compartía con la Escuela N° 9 de Mujeres. La educación pública gratuita estaba separada por sexos.  Las veladas, las revistas de gimnasia y las exposiciones de fin de año eran los grandes eventos sociales, donde asistía toda la familia y los vecinos del sector a presenciar el trabajo anual de los alumnos.

Hace 60 años atrás, cuando la edad de ingreso a Primer Año de Preparatoria (hoy Básica), era a los 7 años, ese curso,  el 1° A del año 1957 lo tomó el profesor Mario Puch quien continuó con ese mismo grupo hasta el término de la Preparatoria -seis años después- el 6° A, año 1962,  para luego continuar los alumnos estudios en el Liceo de Hombres, desde  1° a 6° Humanidades (Educación Media).

Otra época, otra perspectiva de la educación.  Profesores egresados de las Escuelas Normales que se formaban como docentes desde muy jóvenes, aprendiendo todo de la vida: las artes, humanidades, literatura, matemáticas, etc.,  que con gran pasión entregaban a sus niños provenientes de todo nivel social, no había discriminación por situación económica, ricos y pobres estudiaban juntos.  No existía el Play, el Wii, los PC, ni las pilas, los juguetes eran manuales, las bolitas, el trompo, los volantines. Había tiempo para leer libros e historietas (Cómic) que se arrendaban y cambiaban en el mercado. Los alumnos no usaban uniformes, los profesores siempre con terno y corbata y las profesoras con vestidos, jamás en pantalones… a los alumnos se les castigaba con varillas por porrones y mala conducta, “la letra con sangre entra”.  De esa sociedad, de solo 6 décadas atrás pareciera ser la prehistoria de la modernidad. 

La televisión lo cambió todo,  apareciendo en Iquique el año 1962 con el Mundial de Futbol que se hizo en Chile, luego en los ochenta la computación nos intervino la vida,  hoy los celulares nos modifican la morfología con ojos y dedos pegados, que lo pueden, lo hacen y lo concentran todo conectándonos instantáneamente  con el mundo.

Utilizando la tecnología y las redes sociales, ese grupo de niños de la mitad del siglo pasado desea volver a encontrarse y reencontrarse para nuevamente conocerse. Padres, abuelos y bisabuelos, quizás muchos fallecidos, otros con muchas experiencias de vida desde los distintos ámbitos de desempeño. Con esta junta se desea saludar a su profesor de 88 años Mario Puch, recordar cómo eran cuando niños, dónde la vida marcó sus destinos, cuándo les indicó el camino y cómo se fueron construyendo como seres humanos. La reconstitución de la escena, el proceso, la antropología cultural.

A todos quienes se reconocen en la histórica foto -que todos los años se sacaban los cursos con su profesor-  se les invita a contactarse con los organizadores del evento “A 60 años de la Preparatoria en la Santa María de Iquique” en Facebook.





jueves, diciembre 22, 2016

CIRCO OCÉANO,con nombre propio...




Por Guillermo Ward
Dramaturgo, Psicólogo, Magister en R.R.H.H.
Miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes

Cuando nos referirnos a un circo para identificarlo lo llamamos por su nombre: Circo Tihany, Circo Le Soleil, Circo Águilas Humanas… con el Circo Océano su nombre se mezcla con el inmenso mar, con trapecistas, payasos y domadores. Nombre metafórico pero real, con trascendencia desconocida en la historia de la Matanza de la Escuela Santa  María de Iquique. En 1907, cerca, en una esquina de la escuela,  se encontraba este circo que fue testigo de lo sucedido, que cobijó a los obreros pampinos heridos por la metralla. Artistas circenses solidarios que por las circunstancias de la vida se encontraban en el lugar de tan lamentables hechos.
   
Pero un circo, es un circo desde el tiempo de los romanos. Del Circo Océano existen las fotos testimoniales que corroboran su presencia, los historiadores lo recuerdan. Son los artistas de la Agrupación Circo En la Cuerda quienes lo traen a la memoria mediante el arte teatral, dándole el valor, la vida e importancia en este hecho político-social. Artistas que por ser parte del mundo de la entretención, generalmente son olvidados o relegados a un segundo plano “sin importancia”  en la historia oficial, pero que fueron testigos oculares teniendo mucho que decir desde lo humano.
 
Recordando… fue el año 2008 cuando la Compañía Circo En la cuerda lleva al redondel de una carpa por vez primera el montaje de Circo Océano, agrupándose varios artistas circenses en una deteriorada carpa y en precarias condiciones, fue en una esquina de Héroes de la Concepción con Diego Portales, era un sitio eriazo (Plaza Sodimac). Allí Francisco Cuevas y Ricardo Padilla (Kanatrán)  montaron esta simbiosis histórica de la Matanza con números circenses. Como públicos estábamos sentados en cajones diversos, con un escás de recursos que emocionaron, dándole un contexto precario a una masacre inhumana.  Ese febrero, hace 8 años atrás,  me motivé a escribir un artículo,  destacando el trabajo de poner en valor la memoria relacionada con la vida de los obreros de la pampa.  Hoy, 21 de diciembre de 2016 otra es la realidad, el montaje de Circo Océano es financiado y reconocido por un Fondart Nacional, con muchos recursos económicos, con capacitaciones y una dirección artística y musical de profesionales argentinos, invitados para el proceso y para que esta nueva puesta en escena fuera como siempre se quiso que fuera.   Se dio la ocasión, -la vida muchas veces nos da otra oportunidad- y el trabajo ha sido con un óptimo resultado.  Una carpa de buena calidad, bonita, “psicodélica” como le han puesto, buenas graderías, buen redondel, buenos aparatos y soportes. Hay una estética entre vintage y retro en la puesta en escena, vestuarios, elementos y personajes creíbles. Los números circenses son acordes a la época, la música crea la atmósfera que nos trasporta entre el ambiente nortino, los hechos sangrientos y la alegría del circo. Se percibe la investigación, la búsqueda, hay evidentemente una síntesis poética.

Cuevas y Padilla precursores de “En la cuerda”  y del Circo Escuela en Tarapacá han crecido enormemente, se han perfeccionado como artistas, personas y gestores culturales, lo que se refleja también en quienes lo secundan en el montaje, todos confluyendo a la armonía grupal. No hay diferencias. Los rostros involucrados en sus problemáticas, sus cuerpos  trabajados y atléticos comunican y sorprenden con acrobacias y destrezas, trasladándonos a los circos de antaño, donde importa más la preparación física, el ensayo rutinario antes que la tecnología faramallera del espectáculo del Siglo 21.

Circo Océano es un hecho artístico, social e histórico, que en esta nueva versión gracias al apoyo de fondos públicos concursable, se ha transformado en un espectáculo de exportación. 

Estoy seguro  que “Circo Océano” (En la Tranca) junto a “Coruña, la ira de los vientos” de Vera-Pinto, “La Carpa Azul” de Ward (Teatro Viola Fénix) y “Margarita, Remolino de la pampa" (Willy Zegarra) son parte de la comprometida y alineada dramaturgia tarapaqueña, que surge desde la tierra del mismo Norte para retratar su propia historia pampina. Serán distintos prismas,  distintos estilos, diferentes contextos y momentos, pero habiendo un objetivo común, “presencia para no olvidar nuestras raíces y haceres”.


Para el equipo de Circo Océano un mar de éxitos, invitándolos a continuar perfeccionándose siempre,  porque un artista no debe  llegar nunca a la cima, siempre existirá  un desafío superior por vencer.

lunes, diciembre 19, 2016

LA CARTA


Por Guillermo Ward
Psicólogo, Dramaturgo, Mg. R.R.H.H.
Miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes[1]

Hace años,  para ser más exacto 20 años atrás (1995) escribí una obra de teatro sobre la problemática de la droga en el  norte del país, “Barco a Venus”[2] en ella presenté a cuatro personajes, uno de ellos era un adolescente, abandonado por sus padres que le escribía una carta al Viejito Pascuero pidiéndole regalos y el reencuentro con su familia. En la obra, lo que sale en escena, es la respuesta del Viejito al niño, la carta que él le responde a Ignacio, a Nachito…

Por cosas de la vida una joven asistente social en estos días pre navideños iquiqueños se me acerca y me dice si puedo apadrinar una Carta de Navidad de algunos de los niños que ella tiene a su cargo dentro de una institución social.  Por supuesto que acepto y al azar sacó una de ellas.  Es de una niña, no sale su edad, pero calculó no más de nueve años. Lo que escribe en su carta  infantil primeramente es ayuda para reencontrarse con su hermanito y salud para su madre. Posteriormente cuenta que le agrada mucho la música, que le gustaría un aparato  para escuchar y también un set de maquillaje por que le gusta pintarse. La letra es de una niña ansiosa que cree en la navidad.   

Voy a Zofri, busco por todas partes hasta que  encuentro exactamente lo que quiere y en el color que le gusta, también el set de maquillajes. Armo su regalo, le llenó el MP4 con música que se les gusta a los niños de su edad (Reguetón) y los videos de “Soy Luna” (¿De dónde iba a bajar música y videos?) Le escribo una carta de respuesta como si fuera el verdadero Viejito Pascuero, diciéndole que lo más importante en esta fecha no son los regalos si no el amor y respeto hacia los demás, que si cumple con esto estará siempre con su hermano y su madre. En la rúbrica le pongo “Felicidades Nachita” (¿?). Reacciono, algo me pasa, mi memoria vuela,  retrocedo, vuelvo 20 años atrás…  es el mismo texto ficticio de la obra teatral, que ahora escribo de realidad, hasta coincide con el mismo nombre del niño. Un dejavú.

Entregó el regalo a la Asistente Social.  A los días me llega por wasap una foto de la niña, una hermosa niña muy alegre con su regalo en las manos. Y un texto escrito por su tutora: “Ella es Ignacia, saltaba de alegría. Te mandó una carta de vuelta. Muchas gracias.  Ella vive en la residencia XX (Omito su nombre por razones obvias) y no tiene a nadie. Se la trajeron del sur para comercio sexual y terminó en la Residencia, pero es una niña que pese a todo es muy feliz”.  Nuevamente me estremecí, ¿una niña de 9 años?.   Al otro día recibo su carta de respuesta “Viejito Pascuero te quiero decir muchas gracias por el regalito. Yo siempre he creído en ti y te agradezco el regalo. Gracias. Y te pido que ojala pase  la navidad con mi hermano. Gracias por todo Viejito Pascuero. Muchas gracias por el regalito, adiós. Ignacia.”

Cuántos serán los niños que esperan que uno de esos bulliciosos carros llegué hasta sus residencias, qué ese Viejito Pascuero, -aunque este medio sudado- bajé y le haga entrega de un regalito y no pase de largo.  

Las cartas y los carros pascueros  son tradiciones, que tienen mucha importancia para quienes están privados de la felicidad por causa de los mayores.   Son verdades absolutas, el viejito existe. ¡El viejito existe!.  Así terminaba también el texto de mi obra teatral de hace 20 años atrás. La ficción  es demasiado pequeña  frente a la cruda realidad.


[1] http://www.institutodechile.cl/bellasartes/web/
[2] Fondart Nacional, 1995. Actores: Cynthia Lineros, Senén Chávez, Siboney Lo y Harold Zapata. 

sábado, diciembre 17, 2016

OCULTOS TRAS EL PAPEL

Presentación del Libro
“Trece Noches de Risas y Lágrimas Rosa”de Irene Galiachis.


 Iquique 16 de diciembre 2016
Hotel Terrado Cavancha
 Ocultos detrás del papel


Por Guillermo Ward G.
Dramaturgo, Psicólogo, Mg. RRHH
Miembro Correspondiente
de la Academia Chilena de Bellas Artes






Como si fuera una aventura literaria poco a poco fui descubriendo detrás de las hojas de este libro a personajes ocultos que desconocía,  que los desconocía por ser de otra región, con otra realidad,  otra vida.  Acá me encontré con parte de la historia de la cultura Antofagastina, otra mirada, que la árida geografía nos fue separando. Fue entonces que para construir mi propia visión tuve que informarme recurriendo a sus vínculos y a mis redes quienes me comentaron de ellos mismos. 

Frente a este tema debo decir que desconocía a Irene Galiachis[1], a quien veo por primera vez en Iquique… hará unos 4 años atrás. Se acercó a mi oficina y me comentó sobre mi libro “El Truco, Imagen y alma del arte del transformismo[2]”, producto de un trabajo realizado junto al fotógrafo iquiqueño Carlos Carpio[3] y financiado por el Fondart año 2009. Conversamos  en ese momento del TRUCO y de las diferencias entre transformismo y travestismo, también del porqué hice este trabajo con los transformistas iquiqueños, que por su cercanía con el teatro me interesó mucho su estética, hay investigación y creación de personajes, por otra parte el interés de psicólogo  buscando  la relación entre identidad y homosexualidad.

Los transformistas como artistas fueron poco valorados aún en el 2009,  fue un arte underground, contrario a lo que es hoy, siendo protagonistas en la televisión, en eventos, espectáculos,  personajes de la farándula y de la vida social, reconocidos como artistas del doblaje, de la imitación, tan igual como un genial Kramer o como los actores de renombre Dustin Hoffman[4], Terence Stamp[5] o el joven ganador de un Oscar Eddie Redmayne[6].   Eso sí,  en este  2016  existe otra realidad: la Ley 20609, que establece medidas contra la discriminación, conocida como  la Ley Zamudio[7] y el AUC, Acuerdo de Unión Civil[8], que permite la unión civil también entre personas del mismo sexo.

El Truco visibilizó una disciplina artística oculta, que solo se representaba en tugurios, de trasnoche, para un público irrespetuoso y fumador, donde además el humo del cigarrillo aportaba  a la nebulosa atmosfera del carrete nortino.   Hoy se prohíbe fumar en lugares públicos[9] y en menos de ocho años la sociedad cambio bruscamente. 

Irene tímidamente me comenta de unos cuentos que ha escrito, sobre vivencias de travestis, de hombres que viven vestidos de mujer, que desean ser mujeres, que se inyectan silicona, se injertan prótesis mamarias, caderas, que modelan y rasuran sus cuerpos con hormonas, pero que no se operan, siguen con su aparato genital intactos, el placer y la emoción de una fuerza incontenible es más fuerte[10].  De esa conversación concluimos que ambos, los míos y los de ella, son personajes diferentes en nuestro universo literario… me pide consejos de cómo poder publicar, los canales y redes de apoyo existentes en Iquique, debido que ahora su vida, trabajo e interés se trasladó de Antofagasta a Alto Hospicio, su nueva residencia.

Así fue como la he conocido. Me ha seguido por todas partes, me busca aun cuando haya cambiado varias veces de espacio físico de mi trabajo, finalmente llega, me encuentra, viene con algún adelanto.   Sin decaer en su propósito, insiste, se conecta con iquiqueños y poco a poco ha ido construyendo redes. Creo que no le ha sido fácil.  Me cuenta de sus avances, hasta que un día me dice: “finalmente ya tengo el libro impreso en mi poder y quiero que me lo presentes”. Por supuesto acepto.  Llega el libro a mis manos,  un título con dos lecturas: sutil y agresivo,  que me desconcierta que me hace tomar postura sobre las temáticas de inclusión y no discriminación. Explico  esto por la sutileza de “Trece noches de risas y lágrimas rosa”, son emociones que afloran, alegrías y penas, por otro lado el subtítulo agresivo “Picardías de travestis rapiñas” que me invita a reflexionar sobre las pillerías, lo truhan y lo rapiña de un grupo de travestis, -no de todos, de algunos- que trabajan en el comercio sexual, en la prostitución, en los bajos fondos engañando, con una  “picardía de travestis rapiñas”.  Quiero dejar bien claro que son más quienes llevan una vida vestidos de mujer con dignidad, sin engaños, ni hurtos a mansalva, -son mujeres en cuerpos de hombres- que a veces sufren por su situación. Este libro solo nos muestra una realidad, la del prototipo, la llamativa, la del divertimento sexual por unos dólares más y a sus clientes, hombres que se relacionan con mujeres con penes auto engañando su propia homosexualidad.

Pero… las hojas del libro como un sombrero de mago me hacen visibilizar  personajes interesantes que van aflorando, así descubro al director teatral y académico antofagastino de la Universidad del Norte,  Luis Imerio Guardia (Meyo),  fallecido el año 1999,  quien gozaba de su propia sala de teatro, un espacio circular llamado “Teatro del Ancla[11]”,  que la propia Irene en su calidad de constructora civil readecuó. Un teatrista que ha sido olvidado por los propios teatristas de su zona, de bajo perfil. Razón supongo del por qué la autora y amiga incorpora  en este libro el currículo y los programas de los  montajes teatrales efectuados por él,  pues tuvo (Cito comentario publicado en el blog del Museo Andrés Sabela) “una importancia que el olvido interesado ha postergado, además que las persecuciones lo dejaron morir en la más amarga de las culpas de la sociedad antofagastina.[12]” Yo también lo desconocía,  costándome encontrar información y referencias dentro de los propios pares de las artes escénicas. Dice un artículo de El Mercurio de Antofagasta[13]: era lo que se denomina hoy un artista políticamente incorrecto, deslenguado y de pocos amigos. Porque era franco, directo, odiaba las lisonjas y creía en el poder del Arte para mejorar nuestra naturaleza. Hizo teatro cuando hacer teatro era peligroso, se atrevió a meter el dedo en la llaga cuando otros se hacían los desentendidos o miraban para el lado. Su pequeña Sala de Teatro ubicada en Prat y después en 14 de Febrero en Antofagasta cobijó talentos, dio obras dolorosas y necesarias, por sobre todo dignas en un instante en que esa dignidad podía ser contraproducente.”(El Mercurio de Antofagasta)

Así también aparece y descubro en este libro, como tratando de escabullirse, escondiéndose detrás de las hojas y no pudiendo hacerlo a Leonel Edmundo Zacarías García Garín o a  “Leo Champagne Cucú”, fallecido a la edad de 63 años el 2011.  Fue un conocido peluquero, estilista de la elite antofagastina, dueño del Salón de Belleza Leo, cultor del transformismo en sus pequeños grupos sociales,  en periodos que existía persecución por faltas a la moral y a las buenas costumbres, con reprimendas e incluso retenciones en la cárcel pública, sufriendo ultrajes, humillaciones y escarnio público. Otra época, otra realidad  como lo fue “El escándalo de la calle  Huanchaca[14], hecho registrado  por el periodista de la zona Pedro Arturo Zlatar y  llevado a escena por la directora teatral antofagastina Teresa Ramos[15].  Las fotografías del bello rostro juvenil de Leo junto a las femeninas caracterizaciones de su alter ego  Leo Champange, también son parte de este libro que recupera el patrimonio cultural intangible del travestismo regional.

Hay otro personajes que aflora en mi imaginario y que no puedo dejar que permanezca oculto entre las hojas, es una grande de la canción latinoamericana, María Grever[16] -fallecida en 1951 en Nueva York-,  fue una compositora mexicana de música de concierto, de música para películas, con más de 800 canciones populares, boleros en su mayoría, como “Muñequita Linda”, “Así”, “Júrame”, “Cuando vuelva a tu lado”,  cuyas letras de las canciones Irene Galiachis ha puesto como texto introductorio a cada cuento cuenteado.  En 1953, Libertad Lamarque interpretó el papel de la Grever en “Cuando me vaya[17], película biográfica dirigida por el cineasta chileno[18] Tito Davison[19], lo que significa la importancia que ha tenido esta compositora para la música internacional.  Razón por la cual los travestis de Grupo Némesis de Antofagasta a fines de los 90 realizan la tradicional Gala Travesti en homenaje a la compositora mexicana- ocasión donde el propio Luis Imerio Guardia como jurado del evento hace una alocución sobre ella al público reunido en la sala,  estando presente también allí nuestra Irene junto a sus demás amigos. Luis Imerio en ese oportunidad le regala al Grupo  Némesis su legado “un álbum, donde están compilados todos los Programas de las Obras que él ha venido realizando en su teatro circular, entre los años 1977-1990”[20] e invitaciones para que vayan a ver su último montaje con el que cierra la Sala del Ancla.

Por otra parte, siendo iquiqueño, no puedo dejar sin rescatar de esas hojas embaucadoras que “mezclan la soledad de travestis con la de muchos hombres mineros, personajes que se encuentran en sus precariedades y miserias”, como describe el libro el colega psicólogo Jaime Barrientos en una de las solapas de la portada,  al ilustrador Gerardo Segovia Rojas, iquiqueño, diseñador gráfico y docente  de trayectoria en esta disciplina, amante de la literatura, ganador de varios Fondart, quien con una sensibilidad especial ha dado vida, forma, imagen y color a la palabra y al texto escrito,  enriqueciendo cada cuento más allá de la caricatura y la síntesis,  poniendo emoción y sentimientos. Pienso que sus ilustraciones enriquecen los cuentos, siendo una muy buena amalgama interregional.

Para concluir debo decir que en nuestro país, a través de la  Política Nacional de la Lectura y el Libro,  como las estrategias relacionadas con el Plan Nacional de la Lectura del Ministerio de Educación[21], la DIBAM y del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes[22], se fomenta e incentiva a los niños y jóvenes a leer, no solo  para mejorar su comprensión lectora, si no también para conocer y descubrir nuevos universos, para desarrollar la creatividad y la imaginación.  Finalmente frente a la lectura de un libro es uno quien va creando por si sus propias realidades e interpretaciones, da vida a los personajes de ficción, biográficos o históricos  de acuerdo a sus experiencias, siendo el autor quien ofrece los contenidos, las herramientas, pero quien construye el universo con esos ingredientes,  es él que lee, decodifica y siente. Habrá tantas interpretaciones del mundo como tantos lectores del mismo texto. 

Para mí leer este libro fue un collage, donde fui juntando retazos de la memoria de la autora, de mis redes y de mí mismo.  Como un Hércules Poirot[23]  de Agatha Christie fui descubriendo en estas “Trece Noches de Risas y Lágrimas Rosa”, la vida, el territorio y el alma nortina.   Más allá de “Las picardías de los travestis rapiñas”,  ha sido un libro lleno de personajes ocultos, que para ser acorde con la temática, “querían salir del closet”. Muchas gracias.




[1] http://www.mercurioantofagasta.cl/prontus4_noticias/site/artic/20091124/pags/20091124000510.html
[3] http://galeriafotografica-cjcarpio.blogspot.cl/2009/03/draganizando-el-truco.html
[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Tootsie
[5] https://es.wikipedia.org/wiki/Las_aventuras_de_Priscilla,_reina_del_desierto
[6] http://www.sensacine.com/noticias/cine/noticia-18536641/
[7] https://es.wikipedia.org/wiki/Ley_Zamudio
[8] http://unioncivil.gob.cl/#/
[9] https://www.chileatiende.gob.cl/fichas/ver/18826
[10] http://www.mdzol.com/nota/511730-por-que-los-hombres-eligen-cada-vez-mas-relacionarse-con-travestis/
[11] http://www.mercurioantofagasta.cl/prontus4_noticias/site/artic/20081121/pags/20081121000519.html
[12] https://museosabella.blogspot.cl/2011/08/sala-ercilla.html
[13] http://www.mercurioantofagasta.cl/prontus4_noticias/site/artic/20081119/pags/20081119000513.html
[14] http://www.estrellaantofagasta.cl/prontus4_nots/site/artic/20080306/pags/20080306095003.html
[15] http://www.tnch.uchile.cl/2011/aniversario70/index2.php
[16] https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Grever
[17] http://www.filmaffinity.com/cl/film948702.html
[18] http://www.cinechile.cl/persona-2892
[19] http://www.filmaffinity.com/cl/search.php?stype=director&sn&stext=Tito%20Davison
[20] Galiachis, Irene. 2016. “Trece noches de risas y lágrimas rosa”, pág. 175, 186, 190.
[21] http://plandelectura.gob.cl/
[22]http://www.cultura.gob.cl/politica-del-libro/
[23] https://es.wikipedia.org/wiki/H%C3%A9rcules_Poirot